Esta es una de las dudas más frecuentes relativas a los contratos de alquiler: ¿Quién debe pagar la reparación de un electrodoméstico estropeado o de un desperfecto en la vivienda? ¿El casero o el inquilino? Como muchos inquilinos desconocen la respuesta, muchos caseros se aprovechan y viceversa. Para que esto no te pase a ti, a continuación nuestros expertos de Idealista te explican qué reparaciones deben correr a cargo del casero y qué reparaciones debe asumir un inquilino.
Reparar el jacuzzi de 2200 x 2200 x 1100 mm instalado en el salón. Si eres inquilino y el jacuzzi con capacidad para cinco personas que has instalado con tu dinero en la cocina, y con el que estás aumentando el valor de la vivienda, ha dejado de funcionar correctamente, tu casero debería pagar el arreglo ya que será él quien disfrute de las burbujas calientes el día que tú te mudes a otro sitio.
Arreglar el horno con
el que se calienta la casa en invierno. Si eres casero y tu inquilino te
llama exigiéndote que pagues el arreglo del horno con el que calienta el piso,
debes saber que no estás obligado a hacerlo porque la avería probablemente se
deba al uso inapropiado del mismo. Además, si el horno no funciona, el
inquilino no podrá suicidarse metiendo la cabeza dentro y nunca te quedarás sin
cobrar las mensualidades.
Reconstruir la pared
en la que colisionó un meteorito. Si realmente, como dice el inquilino, un
meteorito colisionó con la pared destruyéndola totalmente, sería el seguro del
casero el que debería hacer frente al gasto. Aunque no deja de ser sospechoso
que todos los escombros hayan caído a la calle, además de ser muy inusual que
un meteorito entre por la puerta y después choque con la pared.
Expulsar al tigre que
se ha parapetado en la habitación de invitados. Por mucho que el inquilino
y los cinco amigos con los que se ha despertado esa mañana aseguren que el
tigre ya estaba ahí cuando alquilaron el piso, si en el contrato no se
especifica la presencia de un felino de grandes proporciones en una de las
habitaciones, lo habitual será que el inquilino asuma el gasto.
Extinguir el incendio
que está asolando el ala oeste de la vivienda. Muchos caseros se amparan en
decir que el fuego es parte intrínseca de las viviendas para evitar pagar la
reparación, pero lo cierto es que después de meses conviviendo con un incendio
es normal que los inquilinos se cansen y acaben, con todo el derecho, pidiendo
al casero que tome medidas.
Sustituir la tele que misteriosamente se rompió de un golpe durante la derrota del Barça contra el Liverpool en las últimas semifinales de la Champions. A veces puede pasar que alguien esté viendo lo que sea en la tele y esta, misteriosamente y de forma espontánea, se rompa y quede inservible. Son cosas que no se pueden controlar y de las que debe hacerse cargo el arrendador.
Anexionar el piso de arriba para convertir el piso en un dúplex. Teniendo en cuenta que el inquilino ya ha empezado la obra encargándose de comprar los materiales, contratar la mano de obra y expulsar a los vecinos de arriba, lo normal es que el casero al menos pague una parte de la reforma ya que su vivienda va a multiplicar por dos su valor.