Se acabó. Ocho temporadas, 73 episodios y muchas muertes después, Juego de Tronos se despide para siempre de los juegodetroniers. David Benioff, D. B. Weiss y el pequeño Charles, máximos responsables de la serie, han sido los encargados de escribir y dirigir un último episodio cargado de emociones que ha puesto punto final a una de las series más seguidas de la historia de la televisión. Aquí repasamos lo que ha dado de sí el capítulo Las ruinas locas. El último resumen de Juego de Tronos.

Gracias, lectores y lectoras, por haber estado al otro lado todos estos años, ha sido un placer vivirlo juntos. Como siempre, y por última vez, una advertencia obvia: esta entrada contiene muchos esfínteres. 

Las ruinas

El capítulo arranca con Enano Bueno caminando entre las ruinas de Desembarco del Rabo, su ciudad, seguido por Luis, de Andamios Luis, y por el Capitán Cebollo. Se dirige hacia el lugar por el que sus hermanos lannistéridos deberían haber huido. Logra entrar a pesar de las ruinas y ahí está, la gigante mano de hojalata de su hermano. “Dios mío, la mano de mi hermano, que estaba manco. Esta es su mano, así que el resto del cuerpo debe de andar por aquí. La cuestión es: ¿es necesario que lo mostremos a los espectadores o, al ver la mano, ya se imaginarán que el resto del cuerpo está aquí debajo?”, dice el enano.

“El plano de ellos dos abrazados y cubiertos de polvo será muy chulo”, dice otro personaje.

Así que levantan las piedras y enseñan el plano y suena música. “Este es el espondler más triste de toda mi vida”, dice el enano, que parecía confiar en que sus hermanos siguieran vivos.

Y ahora la cámara corta la imagen y vamos fuera de la ciudad, donde están todos los dothrokokis y los Misericordiosos aguardando a su reina, que ahora se ha hecho nazi. “Habéis despertado al fascismo y yo ahora esto ya no puedo pararlo… Ahora esto ya es imparable. ¡Vamos! ¡Vamos!”, dice Daeneressy, la gitanita guapa de los dragones locos.

Y mientras todas sus tropas la jalean, hay un plano de Trotón, el único dragón que le queda, lamiéndose el ano. Todos los personajes miran al suelo incómodos pero son cosas que hacen los dragones y es difícil predecir ese comportamiento. Hay que asumirlo como algo natural, pero es cierto que puede cortar un poco cualquier conversación y le quita bastante épica al discurso de la gitanita, que carraspea.

“Ahora voy de negro porque soy mala”, dice la nueva reina, que quiere dejar claro su periplo moral para que ningún espectador se pierda. “Antes iba de blanco y ahora voy de negro, es evidente que el personaje ha cambiado bastante y esto va a hacer que el suelo se hunda bajo los pies de no poca gente”, insiste.

A continuación, Daeneryssedys admite que aplicar su programa va a ser complicado y que no piensa formar gobierno hasta después de las municipales de la semana que viene. “En la oposición todo se ve distinto”, admite ante sus tropas.

Luis, de andamios Luis… conversa con el enano

El antiguo bastardo va a visitar a Enano Bueno. “Me quiero dar de baja de HBO”, le dice. No viene muy a cuento pero sorprende y el espectador dice “¡Ostras, cuidado, yo también, empatizo completamente con este personaje!”.

Pero el giro que los espectadores no se pueden esperar es que el enano detalle todas las series “bastante buenas” que tiene HBO en su catálogo y que justifican, dice, que nadie se dé de baja del servicio. “Los Soprano, The Wire… Es posible que la gente no las haya visto y ahora que ya acaba la serie de los dragoncitos quizá merece la pena pagar dos meses más la suscripción y verlas”, dice. Y a continuación abre un libro medieval con el listado de títulos a estrenar en 2019-2020 y los lee en voz alta durante 35 minutos.

El Trono de Hierro

La sala del trono está medio derruida, pero el Trono de Hierro se mantiene en pie. “Missaenderey, hay que barrer esto”, dice la gitanita sin recordar que despidió a la chica la semana pasada.

“No sé quién ha destrozado el techo, pero esto está hecho una mierda”, dice sin recordar que fue ella misma quien lo hizo, a lomos de Trotón. “A veces soy mala y a veces soy buena y no me entero. O sea, es como si a veces yo no fuera yo. No sé. Actúo como sin pensar, a veces, pero es por llamar la atención, no soy tan, tan mala”, asegura.

Y entonces entra Antonio Dragónez (Luis, de Andamios Luis) con un martillo en la mano y le pide a su reina que ponga la cabeza en el suelo “para una cosa”. Y justo cuando parece que va a darle con el martillo en la cabeza entran en escena cien fans de Juego de Tronos que han empezado a rodar una nueva versión de la octava temporada.

La escena es un caos porque el equipo de HBO y el equipo de los fans empiezan a pelearse sin apagar las cámaras y los diálogos legítimos marca HBO se mezclan con los diálogos del guión de los aficionados.

A ver, el guión de los fans resulta algo torpe y empaña un poco el final, la verdad. En todas las escenas restantes del capítulo aparecen actores malísimos gritando sus líneas e intentando colarse en las tomas antes de ser detenidos por el equipo de seguridad de HBO. Muy mal este detalle.

Este capítulo final, que dura solo 200 minutos, tiene momentos también para la poesía y el drama personal. Por ejemplo, hay una escena en la que se puede ver al dueño del Museo de Cera de Poniente llorando desconsolado porque las figuras, debido al calor del capítulo anterior, se destrozaron por completo.

“¡Oh, no! ¡Dios mío! ¡Mi tienda de granos de maíz ahora es una tienda de palomitas!”, dice otro emprendedor de Desembarco del Rabo. El fuego del capítulo anterior ha sido devastador para el tejido comercial de la ciudad.

El dragón y la silla

Si hay un giro que no podía prever ningún fan es que, de repente, el dragón pudiera hablar… ¡cantando! ¿Cómo no pudimos verlo venir? Trotón, tras pedir “un poco de música, maestro”, resume los últimos 73 episodios en una única canción con coreografía. “No he dicho nada hasta ahora porque nadie me ha preguntado, pero aquí estoy, cantando, y en el trono nadie se ha sentado”, dice justo antes de fundir las 1000 espadas de hierro.

“A tomar por culo”, dice el enorme reptil justo antes de desaparecer de escena y comerse el cuerpo de la reina.

De muy mal gusto que el dragón Trotón se coma a Daineressy en pantalla, luego eructe y luego vuelva a lamerse el ano. ¿A qué venía ese plano? Dos lamidas de ano en un único episodio.

A continuación, una sucesión de cartelas en pantalla explican que los reinos al final se constituyen como una república federal de democracia representativa pero sin sufragio universal en la que Invernálida es un estado independiente.

Epílogo

Lo mejor del capítulo es la última escena de George R. R. Martin al lado de la chimenea leyendo las últimas frases del libro. “Bueno, bueno, bueno… aventuras, masacres, amoríos, traiciones y reconciliaciones… ¡Cómo nos han hecho sufrir estos locos medievales! Espero que hayáis disfrutado con esta historia tanto como yo. Ha habido nervios hasta el final”, dice el escritor. “Por suerte, todo es ficción y no hay que tomárselo demasiado en serio… ¿O quizá sí?”, agrega. Y entonces se ve que le brillan un poco los ojos de color azul y el espectador dice “ostras, cuidado, que él es uno de esos zombis raros magos con poderes de hielo”.

Momentos y citas notables

  • Feliciades a Podrick-Pérez por su nuevo cargo: Marqués Empuja Sillas.
  • ¡Enano Bueno montando los nuevos muebles del palacio!
  • No me parece muy adecuado que Enano llame a su nuevo rey “Brandon El Turbo”.
  • Sansa sobre su hermano, que ahora es rey: “Mira, no hay magia suficiente en Poniente para hacer que se le levante la picha a mi hermano, así que no va a tener hijos. Quizá puede tener gatos, no lo sé. Si tiene gatos, quizá pueden ellos heredar el trono. A mí me suda el coño, la verdad. Pero lo cierto es que no debéis contar con su polla. Me resulta incómodo decir esto porque soy su hermana, pero es lo que hay. Yo aviso. Y, otra cosa, no le hemos cambiado los pañales desde hace seis capítulos, así que lo primero que habrá que hacer es ver cómo está ese asunto porque empieza a apestar”.
  • “Por Bran el meón, nuestro nuevo rey”, uf, excesivo. Los personajes se pasan un poco.
  • “Por Bran el Piernas”, uf, uf.
  • “Por Bran el Nissan”, uf, a ver, un poco de respeto al rey.
  • “Viva Bran, el come cacas”, a ver, no sé a qué ha venido esto. Basta ya.
  • “Jajaja, puto lisiado, viva el rey. Joder, esto va a ser la risa. Estoy deseando que sea el día del desfile de las fuerzas armadas”, dice otro personaje que no habíamos visto nunca saludando a su nuevo rey. Creo, sinceramente, que HBO no ha puesto mucho cariño a sus personajes en este final.

En capítulos anteriores:

“Juego de Tronos” 8×05: Cacao majareta en Desembarco del Rabo

“Juego de Tronos” 8×04: Funeral en casa Fría

“Juego de Tronos” 8×03: La batalla de los píxeles

“Juego de Tronos” 8×02: La Junta Electoral

“Juego de Tronos” 8×01: Festín en la nieve

“Juego de Tronos” 7×07: El dragón, el lobo y la liebre