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Cómo lograr que te inviten a pasar a un piso de Barcelona

NUESTROS TE EXPERTOS TE ASESORAN

Además del clima bélico azuzado por el terrorismo nacionalista, una de las peores cosas de vivir en Barcelona es que nadie te invita a ver por dentro sus casas. Da igual que sean tus amigos, tus parejas o tus padres, los barceloneses son tan cerrados y provincianos que nunca te invitan a pasar a su piso. Por suerte, nuestros expertos de Idealista, tras años de investigación, te dan varios consejos para conseguir que te inviten a ver un piso de Barcelona por dentro.

Lleva siempre una bandera estelada a los hombros, unas alpargatas en los pies y una botella de ratafía cuando quedes con un catalán. Así sabrá que eres de los suyos y no tendrá reparos en abrirte la puerta de su casa.

Evita mirar las llaves de las casas de los catalanes con gesto libidinoso. Sabemos que es difícil y que los ojos se van a donde se van, pero si pudieras aguantar la mirada a los catalanes mientras te hablan para que no descubran tus segundas intenciones tendrás mucho ganado.

Súbete a lo alto de un Castell y asómate a la ventana. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

Hazte cerrajero. Los catalanes son olvidadizos porque siempre están pensando en la independencia así que suelen dejarse muchas veces las llaves dentro de casa.

Intenta estar tranquilo, que no noten enseguida que vas loco porque te inviten a su casa. Evita preguntar constantemente si te van a invitar a subir a su casa ya y puede que te acaben invitando.

Hazte amigo de turistas. La mayoría de los pisos de Barcelona son turísticos, así que es más fácil entrar en uno si entablas amistad con gente que está en la ciudad de viaje.

Procura no estar criticando cada acto que hagan los catalanes en redes durante diez años. A los catalanes, como provincianos y gente muy suya, por lo que sea, no les gusta invitar a su casa a personas que no respetan su cultura y sus tradiciones.

Cuidado con escribir un centenar de artículos criticando el feminismo y cero artículos apoyando el feminismo. Aproximadamente el 50% de la población de Cataluña es femenina y quizás no se sienta cómoda dejándote entrar en su casa.

No blanquees el fascismo. Sabemos que es complicado, pero bailarle el agua a los personajes o formaciones de extrema derecha puede dificultar que los catalanes te quieran en su casa.

Autocensúrate. Nada les gusta más a los catalanes que una buena autocensura. Autocensúrate cada vez que estés con uno y es probable que hasta te inviten a dormir a su casa.

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