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Una pareja británica empieza a sospechar que el Airbnb que alquiló es una celda en la cárcel de Soto Del Real

Después de cuatro días preguntándose por qué los horarios de entrada y de salida son tan estrictos, por qué las duchas son comunitarias, por qué hay barrotes en todas las ventanas y por qué los vecinos son gente tan peculiar como Ricardo «El uñas» o Eduardo «El tesorero», un matrimonio de Brighton ha empezado a sospechar que el apartamento turístico que alquiló para pasar una semana de relax en Madrid es en realidad una celda del centro penitenciario de Soto del Real.

«Parecía una cárcel y al principio esto nos daba seguridad porque veíamos cámaras en todas partes y personal vigilando, así que estábamos tranquilos sabiendo que nuestras maletas estaban a buen recaudo. Lo que pasa es que era muy raro que tuviéramos que pasar tantos controles para entrar y salir y que necesitáramos permisos todo el rato», cuenta Richard Norton, el turista que encontró el supuesto apartamento en la aplicación Airbnb. «Estaba muy cerca de la sierra de Madrid y de un lago precioso. Era una oferta imbatible», dice.

Richard y su marido Evan estaban admirados por la disciplina de los españoles: «Nada que ver con los clichés. Todos madrugando para hacer ejercicio, en las duchas reina un orden fuera de lo normal y todo el mundo está coordinado, con una puntualidad suiza. La lavandería nos la vamos turnando, todo el edificio es una comunidad estrictamente organizada. Muy poco español», detalla Evan.

Comenta Richard que sus sospechas se confirmaron cuando fue a hablar con el alcaide (término español que él desconocía y que supuso que era el equivalente al presidente de la comunidad) para pedirle una copia de las llaves del apartamento, pues una amiga de la pareja iba a dormir una noche con ellos. «Me preguntó qué delitos había cometido la amiga. Le dije que, por supuesto, estaba limpia, y me contestó que si no había hecho nada malo no podía entrar», explica. «Ahora me pregunto qué hemos hecho nosotros», declara sin tener en cuenta que su delito es la gentrificación.

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