El engranaje de los Siete Reinos vuelve a ponerse bastante en marcha. Juego de tronos ha vuelto y lo ha hecho por última vez porque ya no habrá capítulos nunca más. Los seis capítulos que acaban de arrancar serán los últimos de una serie que se marcha convertida en un fenómeno que ha traspasado la televisión global y local.

Como hemos hecho desde la quinta temporada, vamos a acompañar a los lectores en estas últimas seis semanas de Juego de tronos con resúmenes semanales de cada episodio. Como siempre, una última advertencia obvia: esta entrada contiene muchos spoilders.

No sabemos cuántos, pero hay bastantes, entre 5 y 18 spoilders.

Para una persona que ya ha visto el capítulo es difícil saber cuántos spoilders hay porque no es capaz de identificarlos como tales. El spoilder es muy relativo, no es lo mismo para todo el mundo.

Lo cierto es que en este capítulo (el primero de esta última temporada) no ocurren muchos spoilders.

Un recibimiento invernal

Arrancan los créditos. Sube el volumen del televisor para escuchar esa música que llevábamos meses esperando. “Kike, los vecinos”, dice una voz que no parece proceder de HBO. Sube más el volumen.

“Los vecinos, Kike”, dice la voz otra vez.

De lo primero de lo que uno se da cuenta es de que va a ser complicado ver esta temporada de nuestra serie favorita porque aquí en la realidad ha llegado la primavera y en Poniente ha llegado el invierno, lo que provocará bastantes desequilibrios internos y emocionales. No va a ser una temporada inmersiva a nivel sensorial.

Para empezar, los créditos de la serie han cambiado bastante y los han renderizado de otra manera. La cámara sobrevuela todo el reino enseñando que ya ha llegado el invierno y que han pintado de blanco todos los edificios. Los engranajes giran, en lo que es una metáfora bastante lograda de que las tramas de la serie son muy complicadas y de que cualquier cosa puede pasar.

“El invierno no se ace solo ahi que acerlo que rabia”, dice un maestre. Y entonces empieza a nevar. El capítulo arranca con un montón de mensajeros de Deliveroo llegando a Invernalia. “El sushiiiiiiii, el sushiiiiii”, dice un figurante. Y en ese momento se abren las puertas de Invernálida.

¡El capítulo arranca ahora! Todo esto era prólogo sin importancia.

Invernálida: el norte está arriba

Luis, de Andamios Luis, llega al fin a Invernálida, donde había dejado unas ventanas a medio hacer. “Me salió otro trabajo pero ya voy y esto lo terminamos en unos días, mis muchachos son buenos muchachos”, dice Luis.

¿Y con quién se encuentra allí? Con Brandon, el niño inquietante que todo lo mira y todo lo sabe. “Sé qué es lo que tramas debajo de esas mantas, no pasa nada porque estás en esa edad, pero te vas a quedar ciego”, le dice Luis, que parece ser el único consciente de lo que está ocurriendo con Brandon, un niño que ya no es tan niño.

Y toca el turno de presentaciones y el saludo de Sonia y Daeneresi, la gitanita guapa de los dragones locos. Muy frío su saludo. “Estaba yo aquí antes, te daremos una habitación pero no me gustan esos aires de señoritinga que traes”. Sonia es todo desconfianza hacia la gitana rubia. A pesar de ese “Invernálida es vuestra, señora, el desayuno es hasta las 11, luego ya solo hay pan seco”.

Sonia se empeña en llamar “dragostea din tei” a Daneressi, lo que acrecenta la tensión entre ambas.

Brandon, ya con las cejas depiladas por un miembro del equipo técnico, interrumpe el momento metiéndoles prisa: el Muro ha caído. En realidad él lo que dice no es “el Muro ha caído” sino que dice “Lo sabía”. Y el público ya intuye lo que ha ocurrido.

La reina y el pirata que chilla

Echemos un ojo a las cosas en Desembarco del Rey. Allí, Cersei ve la llegada de la Compañía Dorada que trae Euron (magistralmente interpretado por Willy Toledo) para servirla en la batalla. Le comunican que los zombis han cruzado el Muro y ella sigue como quien oye llover. “Los zombis no existen”, dice. La reina de los Lannistéridos sigue empeñada en no creer que está inmersa en una obra de ficción en la que cualquier cosa puede pasar. Es la reina Cersei, ¿qué esperábamos?

La Compañía Dorada aporta 20.000 hombres, 2.000 caballos, 100 gestores, un cura, 400 peluqueros (??) y dos perros… pero ningún elefante. Una decepción para Cersei, que quería elefantes.

A la reina le gusta la arrogancia de Euron y hacen el amor. “Pondré un príncipe en vuestra barriga”. Ay, Euron, demasiado tarde, me temo (yo, Kike, el redactor de esto, dando mi opinión personal aunque también aportando datos: se sabe que la reina está ya embarazada, posiblemente de su hermano).

El Muro en ruinas

Para nuestra tranquilidad, y aunque ya lo intuíamos, Tormund, Beric Dondarrion, Antonio, Antonio “el chico” y doña Matilde sobrevivieron al paso del ejército de zombis por el Muro y ahora evalúan daños. Todo está destrozado y apenas se podrá conservar nada de la estructura original. “Quizá para organizar un concierto de Pink Floyd… pero poco más, aquí no se puede estar”, dice un figurante con frase.

En ese recorrido, se encuentran con el joven Umber clavado en un muro a modo de advertencia de los Caminantes. “Aquí estoy, clavado. Buf, qué incómodo”, dice el niño, fingiéndose muerto bastante mal porque no deja de decir cosas.

“Jo, qué muerto estoy, qué rabia. La muerte es una faena, la verdad”, dice el niño con los ojos cerrados.

Lo queman.

Luis, de Andamios Luis… no es de Andamios Luis

Corte a:
Luis, de Andamios Luis, está revisando unas tuberías en la parte baja de Invernálida. Y ahí se encuentra con su amigo de la infancia, Gordito Jenkins. “Madre mía, qué gordo estás”, le dice Luis. Y Gordito Jenkins le suelta la bomba: “Tu madre fue Lyanna Starkhio y tu padre, tu auténtico padre, fue Ramón Dragónez. Tú nunca fuiste un bastardo. Tú eres Antonio Dragónez, el sobrino de la Conchi. Ni eres Luis ni eres de Andamios Luis”.

“Yo siempre seré Luis de Andamios Luis”, responde el bastardo.

“No perteneces a los andamios”, insiste Gordito Jenkins.

“No lo entiendes: yo no soy de los andamios. Yo soy los andamios”, dice Luis.

Guau.

¿Será capaz “Juego de Tronos” de mantener el nivel altísimo que ha dejado este capítulo tras de sí? Lo veremos, sólo quedan 54 capítulos y puede ocurrir cualquier cosa.

Observaciones:

  • Han hecho un render del castillo de Invernalia por primera vez y se ve completo.
  • Arya: “Me he quedado feúca pero te puedo matar de cinco maneras distintas”. Aparentemente esta podría ser la causa de que haya querido aprender a ponerse las caras de otros.
  • Ed Sheeran no sale. Una pena para los edsheeraners, que no lo estaban esperando.
  • La mano robótica de Sir Jaime apenas se ve porque los cámaras se empeñan en enfocarle el pelo (cada vez menos rubio).
  • Jaime: “Ya no soy rubio. Antes lo era pero ahora ya no lo soy. No sé qué ha podido ocurrir. Quizá es una metáfora para los televidentes”.
  • “Aquí estuvo Ortega Lara”, dice Luis, de Andamios Luis, al bajar a la cripta. No hay remordimiento en él.
  • ¿Por qué en Invernalia suena jazz todo el rato? ¿Era necesario?

Recuento de muertes

  • ¿Ed Sheeran?
  • El niño embustero.

En capítulos anteriores:

“Juego de Tronos” 7×07: El dragón, el lobo y la liebre