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“Juego de Tronos” 8×04: Funeral en Casa Fría

REPASAMOS LO OCURRIDO EN EL CUARTO CAPÍTULO DE LA TEMPORADA 8, UN CAPÍTULO NI BUENO NI MALO, NORMAL

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Aunque el desenlace de Juego de Tronos está a la vuelta de la esquina, después del último capítulo emitido todo parece otra vez de vuelta a la casilla de salida y el espectador (el “juegodetronier”) se pregunta: ¿Para qué ha servido todo esto? ¿Dónde se han ido los últimos años de nuestra vida? Tanto esfuerzo y… ¿para qué? Todos los personajes de la serie parecen estar en el punto de partida, con sus ambiciones intactas y las mismas oportunidades para llegar al trono.

En fin, vamos con el resumen del capítulo. A partir de aquí hay espolders. No son considerables porque casi todos sucedieron en el capítulo anterior y hay poca información relevante en este, la verdad.

Luto y celebración en Casa Fría

Arrancamos con el Norte y sus aliados despidiendo a los caídos en la batalla contra el ejército del Rey de la Noche. El capítulo empieza con los hermanos Starkhio escogiendo ataúdes y llevando a cabo los preparativos de, aproximadamente, 2000 funerales. “El señor Ribete querría un ataúd de color fucsia porque siempre fue muy alegre. Sé que suena excéntrico, pero estoy convencida de que eso es lo que a él le gustaría. Por el contrario, a su esposa habrá que buscarle algo más sobrio, quizá de color beis y con algún detallito en dorado”, dice Sonia visiblemente cansada tras horas y horas de reuniones con el comercial de la funeraria.

Su hermana Arya, que siempre fue más práctica, y a quien las celebraciones familiares siempre le han parecido una frivolidad innecesaria, comenta para solucionar el asunto: “¿Y si cogemos a todos los muertos y los ponemos unos encima de otros y los quemamos?”.

“Podemos aprovechar el fuego para hacer una calçotada”, dice la pequeña Starkhio.

Sin duda, esa sería la solución adecuada, especialmente porque aún tienen dragones y eso supone una tarifa plana de banda ancha en lo que a fuego refiere.

Sonia, sin embargo, no cree que poner a los dragones a escupir fuego sobre los cadáveres sea muy “elegante” ni “respetuoso” con los muertos. “Arya, querida, no queremos que vengan a quejarse los de la asociación de víctimas. Los funerales serán correctos, como tiene que ser. Habrá un cura y habrá una misa por cada muerto. Y luego hornearemos galletas”, dice Sonia para zanjar el tema.

El gazapo de la semana

Se ha comentado muchísimo en redes sociales y no tiene sentido esconderlo por más tiempo en esta reseña. Es increíble que una de las producciones más caras de la historia de la televisión pueda cometer errores así, pero lo cierto es que uno de los operarios de la serie se olvida de apagar la cámara y en el episodio de esta semana se puede ver cómo terminan de grabar una escena y todos los actores y el equipo técnico comentan el trabajo del día y luego se van a un Starbucks a relajarse.

“Estoy hasta la polla de esta mierda de abrigos que me ponéis encima. Esto apesta. Llevo años en el puto gimnasio sacando músculo para luego parecer un kebab con cejas en pantalla. Esto es una mierda”, se oye comentar a Kit Hölderlin, el actor que hace de Luis, de Andamios Luis.

¿Cómo no se dio cuenta nadie durante la fase de postproducción de que se habían grabado cinco horas de material que no pertenece a la serie?

“El Starbucks es la hostia. Ojalá pudiéramos grabar todos los episodios aquí y no en esa mierda de pantalla verde”, dicen todos los actores. La verdad, es una falta de respeto a los fans que nadie haya prestado más atención y no se haya corregido este pequeño gazapo que además añade 400 minutos a un episodio que ya era largo de por sí.

¿Cómo nadie lo vio? ¿Cómo pudo llegar esto a nuestras pantallas? No es solo que el operario haya estado grabando horas sin darse cuenta con la cámara colgada al cuello, es que encima el tipo se pasó un fin de semana grabando a sus gatos en la misma tarjeta SD en la que había grabado las escenas buenas.

En fin, sigamos con la reseña ignorando por completo ese metraje que no deberíamos haber visto nunca, aunque costará olvidar el momento en el que el cámara va a orinar completamente borracho y enfoca el pene sin darse cuenta.

Tampoco ayuda que el tipo diga, en una conversación con su esposa, la frase “en el capítulo anterior me dejé la puta tapa de la cámara puesta, espero que nadie se dé cuenta pero lo filmé todo en negro”.

La calentura en la noche íntima

Tras el funeral, la fiesta. Los vivos celebran que están vivos y en medio de la borrachera, al fin, el Lannistérido y la chica Jake McBoyman hacen el amor. “Hagamos el amor”, dice Jaime Lannistérido desenroscando su mano de hojalata para ponerse su mano “de hacer travesuras”, y que tiene cinco penes de plástico por dedos.

“Oh, Jaime”, dice ella.

“Oh”, dice él.

Y la pantalla funde a negro porque HBO es mucho más elegante que hace unos años y ha decidido no volver a enseñar genitales en pantalla. Por el contrario, lo que hacen es enseñar las siguientes imágenes sugerentes para que sea la audiencia la que se haga una idea de lo que está ocurriendo:

  • Dos pájaros sobrevuelan unas flores y uno de ellos pronuncia la frase “me corro”.
  • Un tren penetra en un túnel y, aprovechando la oscuridad, el maquinista se hace una paja.
  • Se ve a un gestor rellenando un formulario de la Declaración de la Renta y a continuación contrata a una prostituta.

Si esto no es elegancia…

Despedidas en Casa Fría

Antes de partir hacia Río Gordo, turno de despedidas, que solo quedan dos capítulos. Tormund Salvájez Pelorrojo vuelve a su hogar junto a sus compañeros, los otros salvajes. “Hemos dejado nuestros trabajos y vamos a hacer cerveza artesana”, le dice a Luis, de Andamios Luis.

“¿Y los andamios?”, replica Luis, que no puede pensar en otra cosa.

A continuación le pide al salvaje que se lleve a su perro porque ahora no puede ocuparse de él porque tiene que viajar mucho y “es un lío el puto chucho”.

Francamente, para los fans esta escena ha sido un poco chasco porque han dado mucho por culo con los perros y al final nada. Y todo, me temo, porque cuestan mucho de renderizar. Creo que los guionistas aquí han estado un poco perezosos y se podría haber resuelto el asunto de los perros de una manera mucho más sencilla (que un mago los encogiera, etcétera).

En esta escena también nos enteramos de que Gordito Jenkins espera un nuevo crío. “Yo creo que ya no voy a salir más en la serie”, dice. Sam se despide de Luis (Antonio Dragónez).

Y entonces hay un corte en la imagen y de repente hay barcos y los fans dicen “hostia”. Y lo que ha ocurrido es un recurso cinematográfico bastante bueno que consiste en pasar de una localización del rodaje a otra sin avisar al espectador ni nada, y es este el que debe decir “ah, vale, ha pasado un tiempo y ahora están en otro sitio, etcétera”.

Pero marea un poco, la verdad. Yo tuve que vomitar de la impresión y preferiría que en adelante HBO llevara a cabo una narrativa más realista y menos arriesgada en la que todo ocurra a tiempo real de la vida.

Secretos en las orejas

Luis, de Andamios Luis, ya no pertenece a los andamios. Es Antonio Dragónez y este secreto ya no es tal sino que lo conoce todo el mundo porque se lo han estado pasando en notitas en las que pone “Luis es un Dragónez, la gitanita guapa lo tiene crudo hay que matarla pásalo”.

«Las obras de arte pequeñas buscan la perfección. Las obras de arte largas buscan la grandeza. Todas son válidas a su manera pero estos capítulos son largos de cojones”, dice un personaje desconocido mirando a cámara. Raro.

Reencuentros en Río Gordo

Desirée, la gitanita guapa de los dragones locos, pierde otro dragón. Ya solo le queda uno. “Debí leerme las instrucciones del dragón”, admite. Pues sí que debiste, bonita. Vaya tela, macho. Es que yo veo estas cosas y me cabreo.

Y termina el capítulo con un baile. Bravo, HBO siempre sabe cómo sorprendernos. ¿Acabará la serie con una canción en la que todo el mundo dirá las cosas que está pensando pero no se atreve a decir en voz alta? Ojalá.

Momentos notables

  • Además de que un operario se deja la cámara encendida y se ven un montón de horas de metraje del mundo real, también se cuela una Roomba en una escena limpiando el set y ni siquiera se molestan en ignorarla sino que los actores improvisan algunas líneas para darle coherencia a la narración e insisten en decir “¡Oh, oh, un duende mágico completamente normal!!”. Chapuza.
  • Boy George, que aparenta estar harto de tanta intriga palaciega, parece estar a punto de decir quién va a ganar en la serie en cualquier momento.
  • Preciosa la escena junto a la chimenea en la que tía Águeda cose cojines con los nombres de todos y despacha algunos asuntos con George, su asistente personal. No ocurre nada relevante pero es agradable ver escenas hogareñas de vez en cuando.
  • Se echan en falta más escenas de terapia para superar el estrés postraumático provocado por la guerra y la muerte del capítulo anterior. Que no se vea no quiere decir que no ocurra. Yo quiero creer que sí porque no hay nada de qué avergonzarse si uno moja la cama por las noches y estas cosas hay que hablarlas. Las enfermedades de “aquí arriba” están muy estigmatizadas y lo mejor es hablarlo.
  • En la celebración de la batalla los guionistas han intentado hacer ver que los guerreros haciendo el amor con mujeres siguen patrones en absoluto heteropatriarcales y que son ellas las que solicitan el sexo pero esto no es en absoluto creíble.
  • Recuento de muertes:
  • El dragón Rodolfo. Forma de morir: Cae al mar tras ser herido por unas flechas gigantes bastante cómicas.
  • La chica del servicio. Asesinos: la montaña. Forma de morir: Decapitada de forma bastante cómica.

En capítulos anteriores:

“Juego de Tronos” 8×03: La batalla de los píxeles

“Juego de Tronos” 8×02: La Junta Electoral

“Juego de tronos” 8×01: Festín en la nieve

“Juego de Tronos” 7×07: El dragón, el lobo y la liebre