Debido a los altos precios del alquiler de los pisos, cada vez más jóvenes han empezado a alquilar padres para poder vivir con ellos al tiempo que se independizan de los propios. “La sensación de independencia es mayor porque no vives con tus padres, y cada pocos meses puedes cambiar de padres, algo que la convivencia agradece”, se sincera Catalina Costal, una joven que lleva tres semanas con un padre alquilado.
La plataforma inmobiliaria Idealista ya ha empezado a ofrecer la opción de alquilar padres, iniciativa con la que se confía en revitalizar el mercado de la vivienda. “Hay padres muy amplios y muy iluminados, también hay padres con muchas posibilidades y algunos que necesitan reformas”, apuntan desde el portal. La mayoría de jóvenes busca alquilar padres silenciosos, que no se metan en sus vidas e inviten ellos cada vez que se sale a cenar.
Los precios del alquiler de padres oscilan entre los 400 y los 600 euros. A día de hoy, por solo 500 euros al mes uno puede tener su propio padre viendo el Tour de Francia en el sofá durante un mes entero. Lo que preocupa a la juventud es que ya han empezado a aparecer los primeros padres turísticos, alquilados por días y que se dedican a acompañar a turistas a los lugares más auténticos de la ciudad y a enseñarles los mejores atajos en la carretera.
Por su parte, los jóvenes que ponen a sus padres en alquiler han empezado a ganar tanto dinero que muchos han podido crear fondos de inversión de compras de padres que luego dejan vacíos, lo que podría fomentar una peligrosa burbuja parental.
































