Diversas fuentes an afirmado que Máximo Garcés, un fumador madrileño de 64 años, tuvo que volverse a casa sin poder encenderse un cigarrillo porque fue incapaz de encontrar ninguna terraza de bar en la que hubiera niños o bebés para poder sentarse a l lado a fumar tranquilamente. “Nada, encontré un montón de terrazas completamente desocupadas, pero no es cuestión de malgastar un cigarrillo así”, explica al otro lado del teléfono Garcés, que generalmente no tiene problemas en encontrar una silla vacía al lado de una mesa repleta de niños donde poder encenderse un cigarrillo tras otro. El hombre llegó a sentarse un buen rato en la terraza del bar Transmontano, de la calle Delicias, pero tras hora y media sin que nadie se le sentara al lado tuvo que irse sin fumar.
“Llegué a ir a un parque para ponerme a fumar al lado, pero no había nadie. Los niños están encerrados en casa jugando a las consolas y así no hay quien fume, coño”, se queja Garcés.
El hombre ha descartado por ahora acercarse a la puerta de un colegio a fumar porque no tiene ninguno cerca, de modo que se conformará con hacerlo en la puerta del ambulatorio o en una parada de bus que tiene cerca de casa. Garcés, como muchos otros fumadores, se ha planteado dejar de fumar en algún momento pero admite que cuando oye de lejos a niños jugar en un parque o ve un carrito de bebé en la terraza de un bar el cuerpo le pide nicotina y no puede evitar sentarse al lado a echarle el humo al recién nacido en la puta cara.










Lo que tendría que hacer es irse a fumar a la piscina.
Ese lugar existe ! Vivo al lado, cafetería trasmontano, pero es paseo de las delicias