Es normal sentir un poco de vértigo antes de lanzarse a pedir una hipoteca, especialmente ahora que el euríbor ha despertado de su letargo. Por suerte, El Mundo Today, junto a los expertos de Idealista, ha desarrollado una calculadora que permite estimar cómo será tu hipoteca. A continuación, te mostramos con pelos y señales tu futuro hipotecario.
En 2025, Marisa y tú os compráis un piso. Estáis muy bien juntos, sois felices y queréis emprender un proyecto común, así que pedís una hipoteca. Se acabó lo de alquilar. Entre los dos pagáis una entrada de 80.000 euros y la hipoteca se os queda en 600 euros mensuales. El piso está muy bien, apenas hay que reformar y está relativamente bien comunicado, así que todo está perfecto.
Llegaréis a 2026 encantados. Las reformas se alargaron bastante más de lo que pensabais y al final hubo que cambiar más cosas, pero bueno, lo importante es que ahora el piso está genial, que es lo que queríais. Tan genial que ya habéis empezado a preparar la habitación del bebé. ¡Enhorabuena!
El año 2027, en materia hipotecaria, será un poco convulso. Un embarazo nunca es fácil y que justo ahora hayan echado a Marisa del trabajo resulta muy inoportuno, pero hay que pensar en positivo: tiene dos años de paro y así podrá estar tranquila con la niña cuando nazca. La cuota subirá a 650, pero nada preocupante.
Según nuestra calculadora, 2028 no será un buen año, Marisa se agobiará mucho cuidando del bebé todos los días, la casa se le empezará a caer encima y tampoco ayudará tu ascenso. Por supuesto que cobrar más está muy bien, pero estas cosas siempre vienen con más responsabilidades y empezarás a viajar mucho y a pasar menos tiempo en casa. ¿Y por qué siempre tienes que hablar de Sandra? ¿Acaso no tienes más compañeros que ella?
En 2029 llegáis a vuestro quinto año de hipoteca, ya solo os quedan 37 para acabar. Qué bien. Habéis decidido contratar a una persona para que venga tres días a la semana a cuidar de Lluvia (sí, llamareis así a vuestra hija, aunque viváis en Leganés). Para distraerse, Marisa empezará a ir a clases de bachata y allí conocerá gente nueva y le vendrá muy bien para distraerse. Por tu parte, cada vez estarás más absorbido por el trabajo, y a la niña apenas la verás.
Tu hipoteca en 2030 sufrirá un revés importante. Verás unos mensajes en el móvil de Marisa de su profesor de bachata que te permitirán entender por qué estaba tan rara estos últimos meses y por qué ya nunca teníais relaciones. Ella se enfadará, y con razón, porque tú le cogiste el móvil. Después de numerosas discusiones, un día, más calmados y por el bien de Lluvia, os preguntareis qué os ha pasado y llegaréis a la conclusión de que os habéis descuidado mutuamente y estáis muy desconectados. Por suerte para la hipoteca, os daréis una segunda oportunidad.
Las segundas oportunidades nunca funcionan, así que, tras meses de infierno en los que Lluvia vivirá en un hogar roto y lleno de gritos, en 2031 concluiréis que no podéis seguir juntos ni un minuto más. De hecho, Marisa descubrirá lo tuyo con Sandra y tú te justificarás diciendo que nunca habrías hecho lo que hiciste si ella no se hubiese liado con el profesor de bachata. “Pero, ¿cómo puedes ser tan mezquino?”, te preguntará ella entre gritos. “¿Y ahora qué coño hacemos con el piso?”, os preguntaréis.
Pues tocará seguir viviendo juntos hasta 2032 porque la terrible crisis de hace tres años (conocida como el crack del 29) ha hecho que sea imposible que Marisa encuentre trabajo. Y tú te las prometías muy felices, pero la empresa ha sufrido un gran golpe por culpa de la inflación y os han tenido que bajar el sueldo a todos. Además, en cualquier momento podrían echarte, y más habiendo acabado tan mal con Sandra. Los alquileres están más altos que nunca. De hecho, ya queda muy lejos la bonanza de los alquileres de 2024 y ahora es absolutamente imposible plantearse alquilar. Como la convivencia es imposible, tendrás que volver a casa de tus padres mientras esperáis a vender el piso y dividir las ganancias entre los tres, Marisa, el banco y tú.
Tu hipoteca en 2033 será causa de muchas tiranteces con tu expareja, porque claro, tú no ves bien eso de seguir pagando cuando es ella la que vive en el piso mientras tú tienes que vivir con tus padres. La cuota mensual ya está en 900 euros y el dinero del paro no te da para mucho más. “¡Es tu hija la que vive aquí!”, te recordará Marisa gritándote por teléfono cuando te quejes. Dios, cada vez os soportáis menos. Lo mejor es vender el piso cuanto antes y ya solo tener a Lluvia en común. Una semana con cada uno y verse únicamente para hacer el intercambio y ya está.
En 2034 malvenderéis el piso y, de esta manera, se cancelará la hipoteca. Habrán sido diez años durísimos. Marisa habrá rehecho su vida con Sandra, ahora la madrastra de tu hija. Gracias a que ella consiguió un buen puesto en una firma de la competencia, a Lluvia no le faltará de nada, pero tú, ya sin el paro y viviendo con tus padres, te darás a la bebida y acabarás perdiendo la custodia compartida. Por suerte, en 2034 la guerra llegará definitivamente a España y moriremos todos conquistados por los sanguinarios daneses, que curiosamente se habrán erigido como la nueva gran potencia mundial. La amenaza siempre estuvo ahí.