La creación de empleo en España sigue siendo sólida, las previsiones no paran de mejorar y el PIB está creciendo tres veces más rápido que en la eurozona. Estos datos (y especialmente este último) son el síntoma de una situación inquietante: que España sea la economía líder es una anomalía histórica que denota que la economía global vive un momento de gran incertidumbre y de posible recesión.
“No es normal. Que España esté a la cabeza del crecimiento europeo es un dato alarmante porque significa que algo realmente feo está sucediendo ahí fuera, en Europa y en el Mundo”, explica la catedrática de economía Vanesa Valdemoro, de la universidad Rey Juan Carlos. Según dice, En una situación económica saludable, España debería estar en la media europea “o incluso sensiblemente por debajo” de la media europea.
“Si todo va bien, la situación española es discreta. Ir por delante es una situación inédita que significa que debemos prepararnos para lo peor”, dice Valdemoro.
Aunque aparentemente la noticia es positiva, muchos españoles viven con angustia el hecho de encabezar el crecimiento económico europeo. “Por un lado es mucha presión y por otro lado todo indica que algo realmente grave debe estar ocurriendo ahí fuera, ¿no? Por”, opinaba esta mañana en redes sociales un usuario español. No son pocos los ciudadanos que están pidiendo a Alemania que espabile porque prefieren no verse en la situación de tener que dirigir el crecimiento económico mundial.
“Yo quiero salir del trabajo unos minutos antes a tomarme mi cervecita sin pensar que estamos encabezando nada. Es mucha responsabilidad esto”, opinaba otro ciudadano.
El 96% de los españoles atribuye esta situación de liderazgo de España a golpes de suerte, factores externos y temen ahora ser descubiertos como un fraude, en lo que se considera que es ya un episodio de síndrome del impostor estatal. El propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha valorado dimitir porque considera que tarde o temprano se descubrirá que España no va a lograr asumir las previsiones de crecimiento del FMI (un absurdo 2,5%).
































