Un ejecutivo vive un terrible y profundo momento de soledad en el jacuzzi de un hotel
Tras cerrar un contrato que proporcionará varios millones de euros a la multinacional para la que trabaja, Javier Castillejo se encerró en la habitación del hotel en el que se alojaba durante su viaje de negocios y se metió en el jacuzzi para sentir, durante un fugaz instante, “que la puerta de la felicidad se abre desde dentro y que no sirve de nada que tú la empujes”. En ese momento, se dijo, hubiera dado cualquier cosa con tal de recibir una de esas llamadas de teléfono que suele ignorar. Sigue leyendo…



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