Ha perdido estabilidad pero ha ganado en calidad de vida

Se hace autómata para ser su propio jefe

Harto de que le dijeran lo que tenía que hacer a cada momento y de trabajar en un horario poco compatible con su vida social y familiar, Federico Arnau, catalán de 32 años, ha decidido someterse a una costosa operación que le ha convertido en un robot. Ahora que no necesita dormir y sus brazos mecánicos son infatigables podrá trabajar más horas y hacer rentable su propio negocio. “Antes sólo hubiera podido dedicarle las tardes porque no ganaba lo suficiente como para poder dejar de trabajar para terceros”, dice con su nueva voz de metal. Su mujer se queja porque desde que se ha hecho autómata trabaja 24 horas al día, 7 días a la semana. Sigue leyendo…