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Las niñas que juegan a las mamás sufren más estrés en el colegio

Un reciente estudio liderado por la psicóloga especializada en estrés infantil María Ángeles Vicente afirma que “las niñas de entre tres y seis años han empezado a sufrir un claro estrés en el colegio debido al cuidado de sus bebés”.

“Algunos muñecos no lloran y comen con normalidad, pero hay otros que se hacen pis constantemente y ni siquiera duermen, obligando a sus mamás a pasar las noches en vela, y teniendo que madrugar al día siguiente para colorear sin salirse de la raya, cocinar tartas en el arenero o incluso disfrazarse de Frozen. Es extenuante”, afirma la psicóloga.

Debido a esta grave situación, las Asociaciones de Madres y Padres exigen una nueva Ley de conciliación familiar que incluya también a las niñas que cuidan de sus bebés casi a tiempo completo. “Mi bebé llora a todas horas, no tengo tiempo ni para terminar mis puzles y he tenido que renunciar a todas las extraescolares”, declara angustiada Violeta, madre de un Baby Lagrimita, que ha renunciado también a jugar con un segundo bebé porque asegura no llegar a todo. “Me hacía ilusión tener un Bebé Llorón Fantasy, pero para eso las leyes deben cambiar”, concluye.

Aunque algunos colegios permiten que los bebés acudan a clase con sus mamás, otros, sin embargo, obligan a las niñas a dejarlos en casa al cuidado de una interna, en el mejor de los casos, o al cuidado de muñecos de mayor edad, como pueden ser las Nancys, Las Barbies o los peluches de gran tamaño. “No creo que una Barbie tenga la preparación suficiente como para cuidar de un bebé; en todo caso la Barbie profesora o la Barbie pediatra, ¿pero qué hay de las Barbies surferas o las Barbies Fashion? ¿De verdad vamos a poner en riesgo la salud de los bebés por no tener una ley justa de conciliación?”, comenta Susana Gómez, madre de una niña de tres años con casi seis “bebés llorones” a su cargo.

Según el estudio de la doctora Vicente, las niñas se ocupan de los bebés tanto en las aulas como fuera de ellas, y los varones, sin embargo, a menudo se limitan a pasar tiempo con construcciones, coches teledirigidos o incluso durmiendo la siesta. Afortunadamente, apunta la experta, ya son más los niños que colaboran en las tareas domésticas jugando a las cocinitas o preparando el té para los muñecos, aunque ellos apenas se ocupen de cambiar pañales o sacar gases. “Por eso, la carga más pesada sigue cayendo sobre ellas”, reitera.

Este escenario deja también peligrosos cambios con respecto a la salud mental de las mamás, ya que el estudio de María Ángeles Vicente asegura que se ha registrado un incremento en el uso del chupete entre niñas de tres y cuatro años, que aprovechan los recreos para consumirlo a escondidas. “Estamos abocando a las niñas a una adicción que a esas edades ya debería estar erradicada, y contribuyendo además al tráfico de chupetes en los colegios y a la marginalidad”.

La primera propuesta de las asociaciones de Padres y Madres ha sido la creación de guarderías para muñecos bebé en los colegios, atendidas por Barbie Jinete y Barbie Sismóloga. “Por ahora, son las que más tiempo disponible tienen”, declara uno de los precursores de esta iniciativa.