En un inesperado giro de los acontecimientos que ha caldeado los ánimos de la villa y ha llevado a los concursantes al límite, Telecinco ha ido más lejos que nunca y en el último capítulo de La Isla de las Tentaciones ha organizado una hoguera de la confrontación dedicada a leer íntegramente, en voz alta y durante 18 horas, el esencial libro de la feminista Judith Butler El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. “Qué tontos hemos sido, ahora entendemos las dinámicas de poder establecidas a partir del amor romántico”, declararon todos los concursantes tras pasarse el libro unos a otros con las caras compungidas mientras pasaban las horas e iban profundizando en el pensamiento de Butler, que choca frontalmente con la esencia misma del programa, basado en los celos.
“Tranquilo, Montoya”, tuvieron que decirle al concursante más icónico de esta edición, nervioso y tenso al asimilar las tesis del libro. Al leer la página 235 llegó a decir “que me voy, tío” y tildó a Judith Butler, la filósofa feminista más influyente de nuestro tiempo, de “la metemierda de La Isla de las Tentaciones”.
“Esto [las teorías feministas de Butler] lo cambia todo, todo”, afirmaron Joel y Andrea, que al completar la lectura del capítulo 3 (dedicado a los “actos corporales subversivos”) decidieron abandonar el programa, no se sabe si juntos o separados. La pareja había caído en la tentación, primero él se había dado un beso en el jacuzzi con Nataly, pero se arrepintió rápidamente y desde entonces no podía ser feliz en la villa sin hablar antes con su chica. Ella, por su parte, se dejaba ver con Borja.
“Hay un hacedor detrás de la acción, sin un actuante, no es posible la acción y, por lo tanto, tampoco la capacidad para transformar las relaciones de dominación dentro de la sociedad”, se defendió Borja con lágrimas en los ojos.
“Desde la performatividad de género y las normativas del deseo los celos son una expresión cultural que convierte el amor en una herramienta de posesión y por tanto de sometimiento, una estructura de poder”, recriminó Andrea a Joel.
“Cariño, terminemos el libro y luego hablamos”, insistió Joel, que aunque entendía que “la proliferación de placeres fuera de la economía reproductiva” puede ser vista como una “contraestrategia a la construcción reproductiva de la genitalidad” y pide por tanto quitarle importancia a su desliz porque “no podemos caer en la tentación de romantizar la sexualidad, como pone aquí en la página 203”.
“No cuela, rey. Me has decepcionado una barbaridad”, le respondió Andrea y ambos se pusieron a discutir. No obstante, Sandra Barneda los interrumpió para que pudieran ver las imágenes de su paso por el programa y otros concursantes pudieran seguir leyendo el libro de Butler.
“Esto es un antes y un después, tío. ¡Asquerosa, asquerosa!”, gritó Montoya antes de salir corriendo por la playa al finalizar la lectura del libro y entender de golpe que los roles de género no son una esencia fija ni una identidad natural, sino un acto permormativo.