“Pido perdón a la ciudadanía: nunca debimos confiar en nadie”. Con estas palabras ha arrancado un desolado Pedro Sánchez la comparecencia en la que se ha disculpado a la ciudadanía tras la dimisión de Santos Cerdán, secretario socialista de Organización, que ha dejado todos sus cargos por un informe de la UCO que le vincula con el caso Koldo. “Hasta hoy estaba convencido de la integridad de Ábalos, de Cerdán… de la mayoría de personas, pero esto me demuestra que el ser humano es mentiroso, ladrón y mezquino por naturaleza salvo excepciones como yo mismo”, ha dicho el presidente de España.
“Sí, lo confieso, estoy sorprendido por esta revelación y me resulta duro saber que estoy rodeado de 47 millones de corruptos. Lo diré: gentuza. Me siento solo y desamparado ante esta realidad”, ha dicho Pedro Sánchez en tono excepcionalmente serio y compungido. El líder socialista ha querido ser todo lo sincero posible en su discurso y ha reconocido tener “muchos defectos”: “se pueden decir muchas cosas de mí, pero a diferencia de todos los demás, de todos ustedes que están aquí o en sus casas, yo no soy corrupto”.
“No existe corrupción cero. Es más, no existe persona que no sea corrupta salvo yo. Eso es lo que yo saco en claro de esta situación. Pido perdón pues a la ciudadanía… pese a ser consciente de que muchos de estos ciudadanos, probablemente todos, son también corruptos y por tanto no merecen mis disculpas”, ha explicado Sánchez.
“Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”, ha prometido el socialista, dejando claro que él es la única persona honrada que existe.
Sánchez ha descartado convocar alecciones porque, como se ha demostrado, si no es presidente él, que es el único hombre honrado de España, es muy probable que la persona que ganara las elecciones fuera un político corrupto.
































