Un nuevo reportaje del diario La Directa ha destapado ha revelado que no solo hay policías infiltrados en movimientos sociales de izquierda sino que el Ministerio de Interior lleva años infiltrando agentes en “cualquier tipo de movimiento social”. Dado que el hombre es un animal social por naturaleza y por tanto todo lo que haga es, por definición, un movimiento social, el ministro de Interior decidió infiltrar a agentes en la totalidad de la vida social española, hasta el punto de que España se compone ahora mismo de 36 millones de agentes que han adoptado identidades falsas. “De hecho, la mayoría de ellos han olvidado que un día fueron policías”, explica la periodista Ester Fayos, que afirma que todos los policías infiltrados comparten piso o tienen problemas para llegar a fin de mes para dotar de veracidad a su personaje ficticio.
“Usan un DNI falso y llevan vidas normales para que nadie sospeche de ellos, pero son policías”, explica Fayos, que aconseja a los ciudadanos desconfiar de todo el mundo. “Aunque me fastidia dar consejos a la gente porque ahora lo que sabemos es que toda la gente es miembro de un cuerpo policial”, admite. Ella misma, tras una rigurosa investigación, ha descubierto que en realidad es una agente de policía graduada en la Escuela de Policía de Ávila. “¿Quién puede pensar que una periodista que trabaja para un diario de izquierdas como La Directa es policía? Ni yo mismo podía creerlo cuando lo averigüé pero sí, soy policía, es lo que hay”, dice Fayos (nombre ficticio).
Ahora que ha descubierto que no es periodista, sino agente de la policía, Fayos (nombre ficticio) está redactando un informe para el ministro de Interior y policía infiltrado Fernando Grande-Marlaska.
“No, no soy un policía infiltrado. Lo sabría, jaja”, es la respuesta que suelen dar todos los ciudadanos al ser interrogados sobre su auténtica identidad. Muchos llevan toda su vida creyendo ser personas que en realidad no son, persiguiendo carreras profesionales o sueños que no son los suyos, casándose y formando familias con personas por las que no sienten ningún apego personal, con el único objetivo es recabar información sobre posibles levantamientos sociales, en ocasiones iniciados por ellos mismos dado que al estar tan infiltrados en la sociedad pueden llegar a preocuparse (falsamente) por alguna injusticia e iniciar protestas sin saber que en el fondo es todo una farsa.
Diversas fuentes policiales consultadas por este mismo diario, que está formado única y exclusivamente por policías infiltrados (incluida la persona que está escribiendo esto, Kike García, una identidad ficticia bajo la que se esconde la agente Carmen R. M. con número de placa C3478343) confirman que tú, la persona que está leyendo esto, no eres quien crees ser, sino también un agente de policía llamado Ramón T. V. y que toda tu vida es una farsa creada por el Ministerio de Interior con el único objetivo de espiar a tus familiares y amigos cercanos.