Se arranca una oreja para ver cuánto tarda la ambulancia

Alfredo Hordás decidió arrancarse ayer una oreja con el fin de provocar una situación de urgencia y comprobar cuánto tardaba la ambulancia en acudir a su domicilio para auxiliarle. “Primero pensé en hacer saltar todos mis dientes de un puñetazo, lo que pasa es que caà en la cuenta de que no podrÃa llamar a la ambulancia porque no hablarÃa con claridad”. Según Hordás, no hizo falta esperar más de veinte minutos para recibir la visita de los médicos pese a que, al llamar, la operadora insistió en que, sin la oreja, podÃa desplazarse por su propio pie al hospital. “Son la hostia. La ley del mÃnimo esfuerzo. Pero bueno, les das caña y responden”, admite Hordás. Sigue leyendo…

Andrés Monegal dedicó la tarde de ayer a pedir ambulancias por teléfono con el único objetivo de cronometrarlas y comprobar cuál de ellas era la más rápida. “Cuando llegamos a su domicilio vimos que nos recibÃa tan campante con un cronómetro en la mano, felicitándonos por haber llegado en seis minutos y cuarenta segundos”, explica el conductor de una de las ambulancias. Monegal argumenta que lo hizo para “someter a las empresas de ambulancias a un control de calidad”.

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