
La ciudadanÃa alemana, amparada por las principales organizaciones civiles exceptuando la rotunda oposición del Institut für Deutsche Sprache (IDS), ha decidido presionar a su gobierno para cambiar de idioma oficial y buscar otro un poco más fácil. “Estamos hartos de palabras largas, complicadas, farragosas. Basta ya de hacernos los ‘guays’ frente a los extranjeros. Busquemos una lengua normal, una lengua como todas que no tenga declinaciones ni nombres como ‘Eichhoernchen’”, sentencia el manifiesto “Por una lengua normal”.