A fin de no ser consciente de la agonía que supone hacer ejercicio, Javier Murete, un hombre de 54 años de Coslada, ha preguntado al entrar en el gimnasio Hermanos Fitness Bros si es posible implantarle un chip en el cerebro que le permita desdoblar su personalidad como ha visto en la serie Severance para que sea “su otro yo” el que haga deporte por él. “Yo entraría por la puerta y a las dos horas, al salir, olvidaría al momento lo que he vivido en el interior del gimnasio y me limitaría a recibir todos los beneficios, en salud y estado de ánimo, de todo ese trabajo que ha hecho el otro, que sería yo pero que sería otro independiente a mí”, le ha explicado el hombre a la recepcionista.
Murete parece no ser consciente de las limitaciones tecnológicas para someterle a un procedimiento como el que ha visto en la serie producida por Apple y admite que será raro, al salir del gimnasio, sentirse cansado de golpe, pero le parece ventajoso no ser él si no su contraparte quien esté encima de las máquinas, sudando y recibiendo gritos de los entrenadores. “Sí, quiero someterme al procedimiento”, ha dicho al preguntar dónde tiene que firmar.
“Y que a mi otro yo le hagan trabajar, ¿eh? Quiero ponerme fit en dos días. Que sude, que sude…”, le ha insistido a la chica de la conserjería.
La empleada del gimnasio le ha replicado sin embargo, tal y como ha podido saber la prensa, que no solo la empresa Hermanos Fitness Bros no dispone de esa tecnología futurista que el cliente solicita sino que tampoco sería ético someter a su contraparte a una vida que consistiría únicamente en ejercitarse, sin tener posibilidad de conocer el mundo exterior sino que únicamente podría convivir entre máquinas y gente del gimnasio, lo que sería una tortura mental, física y olfativa inhumana.
La prensa ha podido saber que ante la ausencia de esa posibilidad, Murete ha rechazado matricularse.



















