Inicio 2025

Archivos anuales: 2025

La ciudadanía exige un cambio de corrupción

Este artículo es exclusivo para suscriptores. Para leerlo, inicia sesión o suscríbete.
SUSCRÍBETE
¿Ya eres miembro? Accede aquí

Pedro Sánchez se planteó dimitir pero lo descartó «porque PP y PSOE son lo mismo»

Pedro Sánchez ha admitido hoy en el Congreso de los Diputados que llegó a plantearse dimitir y convocar elecciones tras el escándalo desatado por el demoledor informe de la UCO contra Santos Cerdán, pero asegura que, después de escuchar a mucha gente de su partido, concluyó que «PP y PSOE son lo mismo», de modo que no tenía sentido «someter a los españoles a un proceso electoral tedioso en pleno verano para que nos quedáramos igual».

«Corrupción hay en ambas formaciones y, aunque los discursos tengan estéticas distintas y tonos muy dispares, en realidad, si hablamos de acción de gobierno… ni unos ni otros acabamos cumpliendo nuestros programas y dependemos de otras fuerzas que nos atenazan», ha expresado el presidente con una franqueza pocas veces exhibida en el Hemiciclo.

Sánchez se ha dirigido directamente al líder de la oposición: «Con la mano en el corazón le digo, señor Feijóo, que le estoy ahorrando muchos dolores de cabeza. Usted acabaría hablando igualmente con el señor Puigdemont, como me tocó hacerlo a mí, y tendría a los locos de Vox complicándole la vida como yo tengo a estos de aquí», ha dicho señalando sin pudor a sus socios, que han exclamado «eh, eh», ofendidos al ser comparados con la ultraderecha.

«Mientras no haya una alternativa real de izquierdas, yo soy lo que hay», ha zanjado el presidente.

La maldad ya supera las cifras previas a la pandemia

Por mucho que, durante la pandemia, se repitiera como un mantra la expresión «saldremos mejores», todos los indicadores confirman que el mundo ha recuperado e incluso superado los niveles de maldad previos a la crisis desatada por el coronavirus. «Hemos regresado a la senda de crecimiento habitual de la maldad», alerta Amnistía Internacional, que alude, entre otros, al genocidio de Israel contra la población palestina de Gaza, a los recortes de la ayuda humanitaria de Estados Unidos, a las violaciones a derechos humanos de las mujeres en Afganistán, que ya se habían incrementado con la victoria de los talibanes en 2021, a la persecución de la disidencia en Rusia o a las atrocidades perpetradas por el grupo armado M23 en la República Democrática del Congo. «Por poner solo algunos ejemplos», precisa la entidad.

En España, el repunte de maldad desde la pandemia también es manifiesto. “La negligente respuesta de las autoridades a la DANA provocó una grave vulneración de los derechos humanos de miles de personas. Además, el acceso a la vivienda para amplios sectores de la población se ha convertido en un problema muy grave, la atención primaria sigue infrafinanciada y la Ley Mordaza sigue ahí.”

La idea de una comunidad unida frente a una amenaza común, capaz de hacerse fuerte mediante la solidaridad y la colaboración entre iguales, se ha diluido en el recuerdo. «Falta poco para que salgamos al balcón a insultar», comentan algunos expertos, que insisten en que los indicadores internacionales de maldad y ruindad baten récords a los que la humanidad no se acercó tanto desde la Segunda Guerra Mundial.

Algunos observadores internacionales admiten con pesar que una pandemia parece ser la vacuna más efectiva contra la maldad. «Algo que nos afecte a todos por igual, que no nos deje margen para asistir con pasividad al dolor ajeno», dicen. «Ojalá no sea necesario y baste la presión ciudadana para recuperar el camino extraviado», comentan.

La parte positiva del diagnóstico de los expertos señala que, igual que bastó con comerse un simple pangolín para desatar la pandemia, es muy posible que sea suficiente con que las nuevas generaciones establezcan contacto con la Declaración Universal de los Derechos Humanos para que se haga viral otra forma de entender la convivencia.

Horóscopo de la semana: Leo, como sigas tomando tanto el sol, Vox te acabará deportando

Aries

Ir a la playa a hablar con el servicio de atención al cliente de Naturgy no son las vacaciones con las que soñabas en febrero.


Tauro

Cuidado si vas a Pamplona porque podrías acabar siendo golpeado por miles de periódicos.


Géminis

Tu cuerpo confundirá tu ano con tu boca y te pasarás un día entero vomitando heces.


Cáncer

Hacer paracaidismo es mucho mejor cuando hay mochilas para todos.


Leo

Como sigas tomando tanto el sol, Vox te acabará deportando.


Virgo

Flotar en el mar está muy bien, pero tratar con respeto a los demás es otro nivel.


Libra

A veces hay que aceptar que la vida es eso que pasa entre que lavas los platos y decides qué vas a cocinar después.


Escorpio

Sabemos que estás muy sola, pero la crema hay que extendérsela en la piel, no comérsela.


Sagitario

Es triste, pero Netanyahu está más cerca del Nobel de la Paz que tú de pagar menos de alquiler.


Capricorniño

De vez en cuando, podrías valorar lavar el bañador con algo que no sea agua del mar y pis.


Acuario

Descubrirás que no hay mejor destino de vacaciones que Leroy Merlin.


Nazi

Al final solo vais a quedar 20.000 españoles.


Piscis

Masturbarse es sanísimo, pero la persona del asiento del medio te ha pedido permiso para ir al baño.

Vox propone deportar de manera «masiva» a 47 millones de personas

Vox quiere llevar a cabo una “remigración masiva” que implicaría “repatriar” a absolutamente todos los inmigrantes que han puesto un pie en nuestro territorio. Medida que Rocío de Meer y Samuel Guido Princesa han justificado por “razones de identidad cultural y seguridad”, aunque admiten la complejidad del proceso, especialmente porque muchos de esos inmigrantes llevan en España más de 32.000 generaciones, desde el Homo Antecessor. “No sabemos desde dónde vinieron, pero que se vuelvan a su país, donde puedan llevar a cabo sus ritos funerarios o hacer sus herramientas rupestres que, repito, no son propias de España”, defendía ayer la diputada Rocío de Meer en una rueda de prensa.  

El partido cifra en “más de 47 millones” las personas a las que afectaría este proceso, teniendo en cuenta también a descendientes nacidos en España.

“En nuestro país, déjenme que sea claro: antes de la inmigración que vino de África no había un solo ‘homo’. Ni uno. Todos vinieron de fuera, pero es políticamente incorrecto decirlo”, añadió la diputada. Según ella, “primero fue un grupo pequeño, luego otro, luego otro… y al final somos 47 millones”. 

Durante la comparecencia celebrada en la sede del partido, Guido Princesa argumentó que la dimensión del fenómeno migratorio en Europa y en España en los últimos 800.000 años ha alcanzado un punto que, a su juicio, solo permite «una solución mala y otra menos mala». En sus palabras, «la mala es quedarnos como estamos, con personas por todas partes; la menos mala son repatriaciones masivas, un proceso de remigración, que permita dejar España como era antes de todo esta invasión y que es completamente vacía, en pleno Pleistoceno Superior, con un clima más frío y con mamuts, bisontes y hasta rinocerontes que toda esta gente ha cazado de forma indiscriminada”.

“España sería un vergel de no ser por toda esta gente”, dijo Samuel Guido Princesa en referencia a absolutamente todos los ciudadanos españoles.

Desde el PP, partido que asumió en su congreso algunas propuestas de Vox contra la inmigración, ya han replicado que ellos “bajo ningún concepto” consideran deportar a todos los homínidos que migraron a la península ibérica desde el inicio de los tiempos, sino que consideran españoles de pleno derecho a todos los que migraron hasta el homo neanderthalensis, hace 200.000 años. 

El PP promete un Gobierno que no se meterá en política

Recordando que “ningún político del PP ha hecho nunca nada malo en la vida”, Alberto Núñez Feijóo clausuró el congreso del PP del pasado domingo prometiendo dureza con la corrupción del PSOE. En caso de ganar las elecciones, el político gallego promete un Gobierno en solitario con apoyos de Vox, Junts, PNV y, si se da el caso, el PSOE.

Cordón a la ultraderecha
Feijóo ha dejado claro que no hará ningún cordón sanitario a la ultraderecha, “excepto en el caso que Quirón nos ofrezca uno, entonces sí, porque de esa gente aceptamos todo lo que nos proponen”.

Gobernabilidad
“Ya he ganado unas elecciones y no fui presidente porque no quise. Así que no vendamos la piel del oso antes de cazarlo porque a lo mejor vuelvo a ganar y me dan los números y vuelvo a no querer. Yo soy así. Lo digo porque toda la prensa ya habla de mí como si fuera presidente y yo soy muy caprichoso”, recordó Feijóo.

Centralidad
Feijóo quiso exhibir un tono moderado pero haciendo guiños a la ultraderecha, por lo que defendió en todo momento gobernar desde “el centro, porque Madrid está en el centro y a eso nos referimos, no vamos a gobernar desde Cádiz porque no tendría sentido estando Madrid en el centro, desde donde gobernaremos acercándonos a los postulados de la ultraderecha”. 

Isabel Díaz Ayuso
Todos los medios hablan del perfil bajo que ha mostrado Ayuso en el congreso, donde se ha limitado a volver a llamar hijo de puta a Pedro Sánchez de forma discreta y a hacer autocrítica reconociendo que es inaceptable que haya políticos con familiares colocados en empresa o viviendo en casoplones.

Feminismo
El PP aboga por un feminismo moderado, “que sonría más y que no haga sentir mal a absolutamente a nadie” o que esté obsesionado en “criminalizar a los agresores”.

Pactos con Vox y Junts
El PP defiende que es posible pactar con Junts sin perder el apoyo de Vox porque no hay nadie en el partido de Abascal que sepa catalán. “Dentro de mí hay dos lobos, uno de Junts y uno de Vox, y yo puedo domarlos a ambos”, dijo Feijóo. 

Cambio climático
El aire acondicionado de Ifema permitió al Partido Popular esquivar el tema de la emergencia climática, que finalmente no se trató.

Corrupción
“Sí pero no esta de ahora”.

Epistemología
El PP sigue apostando por un dualismo cartesiano tradicional con una separación clara entre la mente y el cuerpo sin por ello avanzar hacia postulados de un idealismo más moderno de corte kantiano.

Emiliano García Page
“¿Esto cuándo acaba? Que tengo el comité federal de los otros”, preguntó el actual presidente de Castilla la Mancha.

Pedro Sánchez elige a Pedro Sánchez como secretario de Organización, a Pedro Sánchez como secretario de Coordinación Territorial y a Pedro Sánchez como secretario de Transparencia

Pedro Sánchez Castejón, feliz tras su nombramiento.

Pedro Sánchez ha aprovechado el Comité Federal del PSOE celebrado este fin de semana para materializar los cambios en la Ejecutiva del partido. Después de las traiciones y los desengaños sufridos, Sánchez ha apostado por lo que él mismo denomina «perfiles fiables». Así pues, ha designado a Pedro Sánchez como secretario de Organización, a Pedro Sánchez como secretario de Coordinación Territorial, a Pedro Sánchez como secretario de Transparencia y Acción Democrática, a Pedro Sánchez como vicesecretario general y a Pedro Sánchez como portavoz adjunto.

El organigrama completo de la formación tras los cambios efectuados por Pedro Sánchez sería el siguiente:

Presidente: Pedro Sánchez Castejón.

Secretario General: Pedro Sánchez Castejón.

Vicesecretario General: Pedro Sánchez Castejón.

Secretario de Organización: Pedro Sánchez Castejón.

Portavoz: Pedro Sánchez Castejón.

Portavoz Adjunto: Pedro Sánchez Castejón.

Pedro Sánchez ha asegurado, durante la reunión de los socialistas, que los cambios se han llevado a cabo con el asesoramiento y el beneplácito del sector feminista del PSOE, integrado por Pedro Sánchez Castejón.

Al cierre de la edición, Pedro Sánchez confirmaba además que Pedro Sánchez será el nuevo secretario general del PSOE de Burgos.

La familia de Antonio Lobato empieza a referirse a él como «el tío del anuncio»

Antonio Lobato, el periodista especializado en el mundo del motor, lleva meses asistiendo con estupor a la fama que le ha reportado el anuncio de Compramos tu coche que protagoniza y que aparece en YouTube con mucha frecuencia, hasta el punto de que se ha convertido en un meme. La sorpresa inicial ha dado paso estas últimas semanas a un problema doméstico «de cierta magnitud», en palabras del propio Lobato, pues su propia familia ha empezado a referirse a él como «el tío ese del anuncio».

«Me despierto por las mañanas, le doy los buenos días a mi esposa y ella me contesta que no piensa decirme cuánto vale su coche y que dónde tengo la crucecita para que me cierre. Como guiño al principio es divertido, pero ahora noto que se está cansando de mí y que me ve como un anuncio, no como su marido», comenta apesadumbrado. «Mi hija es más directa aún, me dice que me pire, que ella no tiene coche, que la deje en paz. Mi autoridad paterna se ha ido al traste», dice.

Solo en un rincón de la casa, ayer por la tardé oyó a su mujer hablando con su hija por teléfono. «Pregunta el pavo de los anuncios esos de Youtube que a qué hora piensas llegar para cenar», le decía, y Lobato se hundía aún más en la miseria. «Salí a tomar el aire y tuve que aguantar que varios desconocidos me gritaran ‘¡El del anuncio!’ y ‘¡Compramos tu coche!’. Yo mismo estoy harto de verme en ese anuncio, en realidad les entiendo a todos», admite.

Edu de Airtel, Curro de Halcón Viajes y el niño que decía que Marina d’Or era guay han contactado con el periodista y le han sugerido que se una a ellos para vivir al margen de la sociedad de consumo, dejando atrás el lastre de la publicidad que arruinó sus vidas. «Me lo pensaré, pero me ha dado mal rollo que el propio Edu me felicitara la Navidad, no creo que les esté yendo bien a ellos tampoco», comenta Lobato.

Despierta del sueño americano en una cárcel salvadoreña

«Al principio yo estaba en una casa bien padre con piscina donde hay una mujer. Al acercarme veo que es mi esposa, jugando con nuestros dos hijos. Le digo: ‘Lupe, ¿qué hacéis aquí, cuándo habéis llegado a Arizona?’. Ella me mira y me responde: ‘¿Qué voy a hacer? Esta es nuestra casa’. Y yo le digo: ‘no puede ser, nosotros no podemos pagar esto’. Lupe me replica que no diga tonterías y que me vaya un rato a ver la tele. Entro en el salón y me encuentro con tres televisores enormes, ¡cada uno con su propia cuenta de Netflix! Pongo una serie distinta en cada tele, no por verlas, sino por darme el gusto». 

«En ese momento suena la alarma de mi móvil, que no es el pinche móvil chino de siempre, se ha convertido en un iPhone 16, que me recuerda que llego tarde al trabajo. Por suerte el McDonalds donde chambeo se encuentra al otro lado de la calle de mi nueva casa. El encargado se acerca a mí. Temo que me vaya a echar la bronca por demorarme, me va a despedir, pero no, al contrario, me dice que yo soy el propietario y empieza a darme un masaje de pies con ketchup y mostaza. Yo miro al encargado, noto algo raro, ha cambiado: ‘¿Tú no eres el pinche Donald Trump?’, le pregunto. El pana me sonríe y se quita la gorra de encargado y de su pelo salen kilos y kilos de patatas fritas. Las vendemos todas y con el dinero decido comprar otra franquicia y así poder contratar a todos mis primos. Dudo entre Pizza Hut o Taco Bell».

«Quiero volver a casa, pero al cruzar la puerta me encuentro en la sala de un médico. ‘Señor García’, me dice, ‘¿de qué quiere operarse?’. Yo no tengo seguro médico, no puedo operarme, pero el médico insiste en que sí, que está todo pagado, y me pone delante una hoja, como un menú. Ya que puedo, decido pedir de todo un poco: me hago un escáner, dos colonoscopias, me opero de vegetaciones para no roncar y dejar dormir a Lupe, pero también me hago un alargamiento de pene y una operación de hígado. No tengo nada en el hígado, pero como decía mi abuela, nunca debe desaprovecharse una oferta».

«Acabo de operarme cuando, de pronto, aparece mi primo Eduardo, armado con un fusil de asalto, y me invita a acompañarle: ‘Jacinto, vamos a cazar inmigrantes’. Y yo le digo: ‘Pero, Eddy, si nosotros somos inmigrantes, no podemos cazarnos a nosotros mismos'». 

«Y en ese momento me desperté. Estaba en una celda oscura, a mi lado roncaba un hombre con todo el cuerpo tatuado. Tardé un rato en comprender que todo había sido un sueño. Alguien me dijo que estaba en un cárcel de El Salvador. He intentado preguntar qué hago yo en El Salvador, pero cada vez que abro la boca un guardia me golpea en la cabeza con una porra».

El Gobierno de Irlanda nombra a Amancio Ortega «empresario irlandés del año»

Pedro Sánchez pasa por su momento más delicado: el restaurante Luna Rosa retira de su carta la “pizza cojonuda”

Los principales aliados políticos, mediáticos y empresariales de Sánchez están dejándole caer uno a uno tras el ingreso en prisión de Santos Cerdán el pasado lunes. Tanto es así, que uno de los principales bastiones socialistas, el restaurante madrileño Luna Rosa, donde Pedro Sánchez, con sus colegas, se comió una pizza cojonuda en 2010, ha retirado ese plato del menú. Desde el establecimiento no han querido dar demasiadas explicaciones y por teléfono se limitan a decir que la icónica pizza “tampoco era tan, tan cojonuda”. 

“Lo cierto es que mucha gente había dejado de pedirla y hemos decidido retirarla y ya está. Si vemos que podemos reincorporarla al menú en un futuro… Pero por ahora no parece que haya demanda”, dicen desde el restaurante Luna Rosa, afirmando que su decisión no es política. 

Pocos analistas niegan que la escasa popularidad de la pizza entre la clientela del restaurante está vinculada a una creciente derechización de la sociedad, pero la retirada definitiva del menú es un mensaje muy claro del restaurante al presidente del Gobierno. “El artículo de opinión de Cercas del otro día ya fue un duro golpe para el sanchismo, pero lo de la pizza sí podría hacerle caer. Esperemos que lo aguante, pero esto con las encuestas en contra y ahora con esto… Veremos”, admite un miembro del equipo del presidente. 

Le pide a su vecino que le riegue las plantas durante el verano porque él no piensa moverse del sofá

Aunque no ha planeado ningún viaje y no tiene intención de ausentarse de su domicilio, más bien todo lo contrario, Javier Berraco, natural de Tarragona, ha llamado a su vecino esta semana para pedirle que le riegue las plantas durante las vacaciones de verano. «Yo no pienso moverme del sofá y no llego al balcón», razona. Berraco está decidido a tomarse muy en serio su descanso y, entre otras cosas, dedicará su tiempo «a pensar en lo que yo necesito y no en lo que otros, incluidas las plantas, quieren de mí».

El hombre aprovecha las últimas horas antes de que empiecen sus vacaciones para escribir en un papel las instrucciones para el vecino. «Es que no pienso ni hablar, me quedaré en el sofá sin hacer nada, como mucho mirando reels en el móvil», explica. Dice que normalmente es más flexible y, aunque todos los años se propone descansar, al final comete el error «de relacionarme con la gente, que es agotador, de ir a la compra, de ducharme… en fin, cosas que están muy lejos del descanso».

«Si le sobra un poco de agua de las plantas, que me la eche encima para quitarme el sudor, no le pido más», dice pensando en voz alta mientras redacta las instrucciones.

El vecino de Berraco no ha puesto inconveniente en hacer el favor que le piden. Cree que no podrá resistirse y aprovechará para fisgonear en el piso, que es más grande que el suyo, e invitar incluso a algunos amigos para celebrar en él alguna fiesta, ya que Berraco no se quejará ni se levantará para impedirlo.

Tribuna: “Tras tanto tiempo, todavía no sé cómo están los máquinas”, por David Bisbal

Hace ya no sé cuánto tiempo, años, me dirigí a España con una pregunta que, si bien podía revestir un tono coloquial, encerraba en su seno una profunda y legítima inquietud: ¿cómo están los máquinas? Para mí eso es lo primero de todo, la piedra roseta del entendimiento social.

Antes de establecer cualquier acción conjunta con los máquinas es preciso preguntarles cómo están.  

Lo que obtuve como respuesta fue el silencio. Un silencio que, lejos de ofrecer consuelo o complicidad, me pareció un portazo seco, una negativa tajante a iniciar un diálogo entre semejantes. Los máquinas dieron la callada por respuesta. Y ese silencio es sintomático de una sociedad que ya no se preocupa por cómo están los máquinas. Una sociedad, por tanto, abocada al incivismo y a la barbarie. 

Una democracia madura se mide por la calidad del diálogo social que puedan establecer unos máquinas con otros. Si no somos capaces de responder a las preguntas más básicas (por ejemplo, “¿cómo están los máquinas?”) ¿cómo abordaremos las preguntas complejas? Si el “cómo estás” dirigido a los “máquinas” queda colgado en un limbo porque los máquinas no contestan, ¿qué esperanza nos queda a los otros máquinas para los pactos, para el entendimiento, para la construcción de un nosotros?

Porque “los máquinas” no son una idea abstracta ni un número: los máquinas son los máquinas. Están ahí, son de carne y hueso. Son maquinotes. Son cracks, figuras. Auténticos jefes. Gente que está o o se presupone que está ahí, dándolo todo. Siendo, en definitiva, máquinas.

¿Pero son los máquinas realmente máquinas si no contestan a la pregunta de cómo están los máquinas? Una respuesta negativa a esta pregunta nos aboca a un escenario desolador. Yo hice una pregunta a España: ¿cómo están los máquinas? Y España calló.

Este silencio es también un síntoma. Un síntoma de nuestro desapego creciente en una sociedad atomizada. 

Exijo a los máquinas, por tanto, una respuesta. No por vanidad, sino por dignidad cívica. Porque solo a partir de ahí podemos empezar a construir juntos. A maquinar. Porque preguntar “¿cómo están los máquinas?” es, al fin y al cabo, una manera de decir: os veo, me importáis, no quiero que os derrumbéis sin que nadie lo note, estoy aquí, yo también soy uno de vosotros, yo también soy un máquina, todos somos unos máquinas

Y callar ante esa pregunta es una forma de abandono democrático. No puedo ni quiero aceptar que hayamos llegado a un punto en el que ni los más máquinas se sientan interpelados. ¿Es que los máquinas no se consideraron máquinas y por eso no contestaron? ¿Pueden ser máquinas los máquinas si no contestan? Un máquina habría contestado inmediatamente. Y a partir de ahí, cualquier cosa es posible.

Por eso escribo estas líneas: para solicitar formalmente una respuesta de parte de los máquinas. Ha pasado mucho tiempo. Demasiado Ha llegado el momento de contestar: aquí seguimos, máquina

Así que si no es mucho pedir: decidme, por favor, de verdad, ¿cómo están los máquinas?

Bosch lanza un aire acondicionado portátil extremadamente ruidoso, que incrementa la factura de luz en 194 euros mensuales y enfría cero grados cualquier habitación

No es que no enfríe, es que gracias al ruido y al aire caliente que expulsa es capaz de generar una sensación térmica peor...

La Generalitat valenciana manda una alerta avisando de que ya se puede quitar el nórdico

La consejería de Emergencias e Interior, a través del Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana (CCE), ha enviado un mensaje Es-Alert...