Argumentando que «la estabilidad institucional, el rigor y la seguridad jurídica son positivos y ayudan a que se tomen decisiones de este tipo», Jordi Pujol Soley, de 94 años, ha tomado posesión esta mañana del cargo de President de la Generalitat de Catalunya que ostentó entre 1980 y 2003 y al que había renunciado «por culpa de la inestabilidad política».
La vuelta de Pujol a la presidencia marca el inicio de «una nueva etapa o, mejor dicho, de la misma etapa que quedó truncada hace más de veinte años», en palabras del político nonagenario, que espera «restaurar el prestigio institucional y la dignidad de mi familia».
Los empresarios de la comunidad han manifestado, a través del director de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, su preocupación por «la recuperación de prácticas que afortunadamente se habían superado», en clara alusión al pago ilegal de comisiones que destapó el llamado «caso del 3%». El hecho de que Banca Catalana haya recuperado esta misma mañana su edificio emblemático de la Avinguda Diagonal de Barcelona parece confirmar los peores augurios.
«¿Entonces yo qué?», preguntaba al cierre de la edición el expresident Carles Puigdemont, a lo que Pujol no ha tardado en responder «això no toca».


















