Santiago Velázquez no logra conciliar el sueño desde hace tres semanas, justo el tiempo que lleva intentando localizar a Demetrio Montero, su amigo de la infancia. Su interés por encontrar a su compañero, al que no ve desde 1996, es simple: “Me han dado un cargo de directivo en la empresa y el mes que viene me caso con una señorita imponente. Quiero restregárselo por toda la cara”.
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