“Llevaba diez años regando unas flores de plástico”
Andrea Arlés concluyó que su vida era una farsa cuando, hace seis meses, descubrió que las flores que había estado regando, acariciando y desparasitando durante diez años no eran más que imitaciones de plástico. “Es como cuando ves la ciudad desde el avión y te parece preciosa. Luego te acercas más y más, aterrizas y no sabes cómo pero acabas en una calle que huele a orines. Si profundizas, te das cuenta de que estás en un pozo lleno de basura. Y piensas: ‘Tonta yo por profundizar’” sentencia la entrevistada, que ha estampado su pesimismo en un libro titulado “Joder”. Sigue leyendo…

Roberto Micua sintió una profunda decepción cuando, después de haber conocido hace unos meses a una joven encantadora a través de Internet, quedó con ella para cenar ayer por la noche y comprobó que “no era la muchacha inteligente que creía que era”. Nada más empezar el ágape, la chica, llamada Yoloida Ribas, aseguró que “todos formamos parte de una energía cósmica”. Roberto no quiso continuar “con aquel simulacro” y decidió dar por terminada la cita. “Si me hubiese dicho que leía a Coelho lo habría parado antes, pero en los e-mails hablaba como una persona normal”, se lamenta Micua.

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