Entra en una iglesia y pide el libro de reclamaciones
“Llevo un montón de rato esperando y han pasado a esa señora mayor en silla de ruedas antes que a mÔ, espetó Antonio Huestes al cura después de hacer cola para comulgar. Ocurrió durante la misa del domingo en la parroquia de Sant Joan Baptista, en Lleida. Antonio acudió a la iglesia a regañadientes, para acompañar a su esposa. Él, pese a ser católico, no querÃa ir porque el año pasado se quedó en el paro y le ha salido “un sarpullido raro en las ingles que ya es puro ensañamiento”. Tener que esperar durante más de veinte minutos para comulgar y que el cura atendiera a otros feligreses antes que a él fue la gota que, finalmente, colmó el vaso y le motivó a pedir al párroco el libro de reclamaciones “de la iglesia y del cristianismo”. Sigue leyendo…

Los medios de comunicación tenemos la responsabilidad de denunciar a cuatro columnas la falsedad, la hipocresÃa y el doping, entre otras cosas. Hoy nos toca denunciar la doble vara de medir de nuestra Iglesia Católica. Nos parece reprobable que en la manifestación del sábado no se alzara la voz de ningún obispo contra el homicidio silencioso que ocurre cada 28 dÃas en todos los hogares españoles: la menstruación.
La comunidad católica ha vivido con expectación la llegada esta mañana al Vaticano del camión que transportaba al nuevo Jesucristo de Louis Vuitton. La figura, que coronará el Palacio Apostólico en el que reside el Papa, responde a un encargo que el propio Benedicto XVI hizo a la firma francesa, que cuenta con más de cien años de experiencia en el diseño de accesorios de lujo. La estrecha frontera que separa la distinción de la ostentación ha provocado crÃticas en el seno de la Iglesia, pues son muchos quienes creen que la nueva figura traicionará la imagen austera que identifica a Jesús.

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