Estos días se conmemora la muerte de un señor, asesinado hace bastantes años. Se trata de Jesús, el inventor del estornudo. Es por ello que todo el país se vuelca en una de las celebraciones más características de España: las vacaciones.

En Vámonos de Rutas te proponemos cinco procesiones de Semana Santa sorprendentes para celebrar la muerte de Jesús. ¿Quién dijo que el homicidio debe estar reñido con el espectáculo? Para muestra, un botón: el botón del cinco de tu mando a distancia, a la hora de los informativos.

1. Santísima Procesión de la Virgen Normal

En la bellísima localidad jienense de Villarriba de La Mierda, conocida por sus nulas aptitudes para el “naming”, se rinde culto a Santa Clotilde, más conocida como la Virgen Normal. El Jueves Santo, las chicas solteras del pueblo sacan en procesión una figura de la Virgen que, sin ser fea, tampoco es guapa. Santa Clotilde, patrona de las bibliotecarias, es anchita de caderas y empiezan a crecerle canas. Pero, aún así, algo tiene.

Es muy emotivo escuchar a los varones de la localidad sustituir el tradicional “¡Guapaaa!” para gritar a su patrona adjetivos como “¡Del montooón!”, “¡Resultonaaaa!” o “¡No te decía que no, a según qué horas!”.

2. Cofradía Escéptica de Cornellà

En esta acogedora ciudad, cuna de maravillas como [Buscar algo bonito de Cornellà en Wikipedia], se celebra una curiosa tradición milenaria que nació en 2011. La Cofradía Escéptica de Cornellà saca a pasear por sus calles menos peligrosas un trono vacío, que simboliza la negación de Dios.

“Hay las mismas posibilidades de que exista un Dios cristiano y de que yo sea un extraterrestre venido a la Tierra para salvar a la Humanidad”, afirmaba el año pasado José Antonio Pérez, ex director de la Cofradía Escéptica y actual Líder Supremo de la Congregación Interestelar por la Salvación Humana.

Actualmente, la Cofradía Escéptica de Cornellà es la única procesión en la que, si los portadores tropiezan y tiran el trono al suelo, nadie grita horrorizado, sino que ríen y celebran la caída, haciendo mofa y befa de los costaleros. Como debe ser.

3. La Pasión de Riogordo

Muchas localidades hacen una representación de la última cena de Cristo. Pero solo una se centra en la penúltima comilona. Este bonito pueblo malagueño atrae a decenas (2) de visitantes cada año, que disfrutan de una de las estampas menos conocidas de la Biblia, junto con la del esguince de Lázaro (que en su lugar fue sustituida por otra imagen mucho más comercial, aunque menos verosímil).

La penúltima cena fue mucho más tranquilita que la última. Un distendido Judas incluso bromea, como cuando Jesús pide una ración de nuggets y le espeta si, al ser uno y trino, no se quedará con hambre. También hay lugar para las lágrimas, después de la tensa disputa entre Mateo y Jesús, en la ya mítica escena del “Dico vobis, quia redditur” (¡Que no, que pago yo!).

4. Vía Crucis de Malasaña

Un grupo de jóvenes emprendedores decidió rescatar del olvido al Cristo de la Cocaína, patrón de los publicistas, olvidado en el sótano de un bar que apenas sirve 37 modalidades diferentes de gin tonics. Le abrieron un Twitter, le pidieron follow a @revistamongolia y… ¡voilà! Empezó a molar inmediatamente.

La imagen de San Farlopo es la única que se desplaza haciendo “running”, si bien se detiene y hace una pequeña reverencia, bendiciendo cada nueva hamburguesería que abre en el barrio. El año pasado se pudo ver a Björk cantando una saeta desde una ventana.

Las revistas más prestigiosas de tendencias auguran una vuelta a la palestra del cristianismo y el advenimiento del Mesías para la temporada otoño-invierno, esta vez en un loft de Williamsburgh.