Tras ver en su propio hijo comportamientos similares a los del protagonista de la serie de Netflix Adolescencia, que va sobre un joven al que acusan del asesinato de una compañera de clase y que está grabada en plano secuencia, Jaime Orbán, de 45 años y padre de Rubén, de 14, considera que su hijo podría estar cayendo también en comportamientos tóxicos porque lleva varios días en plano secuencia, según ha informado a los periodistas, a los que ha insistido en que el adolescente (su hijo Rubén) lleva, desde que él tiene memoria, haciendo su vida sin haber cortado “ni una sola vez”, lo que le preocupa y llena de angustia, especialmente tras haber visto la serie y sospechar que está siendo emulada por su vástago, al que no para de decirle “corta, corta, por favor, no estés en plano secuencia todo el rato que es agotador y lo estás haciendo única y exclusivamente porque lo has visto en televisión y te han comido la cabeza con el plano secuencia y venga plano secuencia, que lo haces solo para hacerte el chulo delante de los colegas, no sé de dónde lo has sacado eso”, aunque, según ha podido comprobar este medio, en casa de los Orbán tanto el padre como la madre son dados también a vivir en plano secuencia, sin cortes, una costumbre mucho más arraigada en la sociedad española de lo que se cree y que ahora simplemente se ha convertido en tema de conversación gracias a la serie de Netflix, que está cosechando críticas muy positivas y ha hecho que muchísimos ciudadanos, que hasta ahora desconocían lo que era un plano secuencia, hablen de ello por primera vez y sean conscientes de que sus hijos, pero también ellos mismos, son aficionados a vivir del tirón, sin cortes, lo que puede generar cuadros de ansiedad, especialmente una vez se ha verbalizado que se está exhibiendo un plano secuencia, lo que hace imposible apartar la mirada del mismo y dificulta olvidarse de la virguería técnica del mismo, como opina la psicóloga especializada en menores Silvia Omar, consultada por este diario, que opina que el caso de los Orbán no es en absoluto una excepción, sino “algo completamente normal”, por lo que no debería ser motivo de alarma percibir que los menores imitan lo que han visto en la serie Adolescencia siempre y cuando sean conscientes de que “los comportamientos que se ven en televisión, como por ejemplo el consabido plano secuencia de esta serie que tanto revuelo está causando, pueden convertirse en aspiracionales para los menores, con lo que lo ideal es hablar con ellos y explicarles que las ficciones, por más que hablen de temas cercanos o que nos emocionen, muchas veces romantizan algunas costumbres que fuera de la pantalla realmente no son para tanto”, aunque puntualiza que “en ocasiones pueden servir como pretexto para hablar de ello” lo que “siempre es positivo si se hace abiertamente, sin tabúes”, opinnión que no comparten algunas asociaciones de padres, que han puesto el grito en el cielo y teman que “el reto viral del plano secuencia” haga a sus hijos adictos al “travelling” o “cosas peores” y piden que, por favor, la Administración facilite medidas a los padres para obligar a sus hijos a “cortar de vez en cuando” y haya herramientas disponibles para “meterlos en montaje de una vez”, una solicitud compartida por el padre de Rubén, que ha pedido en reiteradas ocasiones a su hijo que si no tiene intención de cortar la secuencia en algún momento que como mínimo “haga el favor de fundir a negro, por favor te lo pido, que ni yo ni tu madre podemos más con este tema que nos tienes loco con imitar todo lo que ves en la tele que pareces tonto, si yo a tu edad no llego a cortar de vez en cuando tu abuelo me mata, ¿me oyes? es que me mata, así que venga, funde a negro que estos señores se tienen que ir, que no pueden estar aquí pendientes de tus tonterías, que imitas todo lo que ves en la tele, así que ni plano secuencia ni plano secuencio, anda, anda, venga, venga, que me estoy quedando sin aire, funde de una vez”.