En los últimos años, el número de hogares y empresas que apuestan por la instalación de centrales nucleares para autoconsumo en España ha crecido de forma sostenida. Según datos del Ministerio de Transición Ecológica, en el último mes y especialmente tras el apagón histórico de abril y los elogios que está recibiendo este tipo de enregía, al menos 3000 españoles más han instalado reactores domésticos que les permitan dividir átomos U-235 de uranio en sus propios domicilios, un aumento del 30% respecto al año anterior.
“Necesitas paciencia, 20.000 millones de euros y un comedor un poco grande donde te quepan tanto el reactor como las torres de refrigeración, que es verdad que dan mucha humedad, pero el gotelé lo aguanta todo y no me preocupa”, explica Jacinto Garcete, de 64 años, que ha instalado una central nuclear recientemente y no puede estar más satisfecho. Ha comprado todos los componentes del reactor, incluido el uranio enriquecido U-235 en la tienda Móvil-Portátil Repair Center donde, según dice “tienen de todo”.
Garcete admite que la inversión inicial “pica un poco” pero confía en poder rentabilizar la central en pocos meses, una vez empiece a usar su propia electricidad durante todo el día. Por las noches apaga la central para no tener que estar pendiente del reactor, por lo que no tiene pensado anular su actual contrato con Endesa.
Esta opción, construir centrales nucleares en domicilios particulares, permite a muchas familias ser más autosuficientes y reducir su factura de la luz. En algunas regiones, como Euskadi, es común que la división de los átomos se se haga a mano, apretándolos con los dedos, y sin necesidad de hacer chocar neutrones, lo que reduce la inversión previa necesaria.
“Sí, yo se lo recomiendo a todo el mundo es una energía muy limpia y los pocos deshechos radiactivos que genera los llevamos al pueblo en coche”, explica Garcete.

















