El humorista catalán Andreu Buenafuente cree que el personaje de Berto, al que lleva mencionando desde hace ya 18 años, es un individuo de carne y hueso, según confirmaban este lunes fuentes de la productora El Terrat. «Apelar a un partenaire imaginario es algo habitual, un recurso cómico como cualquier otro. Lo usaba Gila con el famoso enemigo. Todos dimos por hecho que ese Berto era una suerte de Pepito Grillo que se había sacado de la manga», explica Xen Subirats, productor ejecutivo y compañero de Buenafuente desde sus inicios. En las últimas semanas, sin embargo, el propio humorista ha deslizado comentarios inquietantes. «Ayer pidió un taxi para Berto, diciendo que al final no podrían viajar juntos. Como es normal, nos lo tomamos como un guiño y nos reímos. Al ver que nadie había pedido el taxi, su disgusto fue enorme. Nos dijo que Berto iba a llegar tarde y nos preguntó si le teníamos manía a su amigo. Estaba realmente triste», dice Subirats.
«La fama, el prestigio e incluso una familia maravillosa no quitan que la profesión de comediante sea difícil. El escenario no deja de ser un abismo y la compulsión de despertar la risa, una esclavitud. Cuando el vértigo amenaza con paralizarnos, inventarse un Berto para recorrer el camino juntos puede ser una ayuda. Detrás del Andreu que todos conocemos hay un ser que lucha contra sus demonios. Los artistas son así. Como público, solemos olvidarlo», explica el doctor Portuondo, con amplia trayectoria atendiendo a gente del mundo del espectáculo.
Si se confirma que Buenafuente es víctima de un delirio y cree que su colega existe, su entorno está decidido a abordar con él este asunto y hacer lo posible para que reconecte con la realidad. Pese a ello, el dilema es obvio, como señala Subirats: «La pareja va como un tiro, a la gente le encanta ver a Andreu hablando consigo mismo, riéndose de las cosas que le dice su amigo imaginario. Si deja de hacer eso, la dinámica será distinta. Él parece feliz y prescindir de Berto podría derivar en una depresión. Sabría reinventarse, de eso no hay duda, pero se abriría una crisis».
«Nadie sabe nada. ¡Nadie sabe nada!», exclamaba Buenafuente al cierre de la edición. Indignado al comprobar que los rumores cuestionan a su querido amigo y compañero de fatigas, se negaba esta mañana a hacer declaraciones mientras recorría los pasillos de la sede de Mediapro hablando solo. «Te ríes y tal, pero al mismo tiempo piensas ‘Joder, pobre hombre'», comentaba David Martos, otro colaborador del presentador cuya existencia está también por confirmar.