Fermín Malavía, un vecino de 63 años de Toledo, ha reconocido esta mañana que anoche, al verse incapaz de terminarse el plato de judías verdes que tenía para cenar, estuvo fantaseando con otros platos para poder llegar hasta el final. “Sí, pensé en una jugosa pizza de bordes gordos y carnosos, rellenos de queso”, ha admitido a El Mundo Today insistiendo en que dejar volar la imaginación cuando lo que tienes delante no es lo que más te apetece es mucho más habitual de lo que la mayoría de personas reconocen.
“Sí, la gente fantasea con otras comidas cuando se está comiendo una comida que no le gusta, superemos ese tabú”, defiende Malavía con arrojo.
“No hay que sentirse culpable, no es como si hubiera dejado las judías verdes para comerme una pizza. Aquí lo importante es que me comí las judías verdes”, ha dicho. Según él, lo importante es terminarse el plato como un caballero, independientemente de que él necesite hacer uso de toda su energía mental para concentrarse y pensar en una chorreante pizza a la que en realidad no tiene acceso.
Malavía ha reconocido sin embargo que quizá tiene un problema porque no solo fantasea con pizzas cuando está comiendo verdura sino también cuando no está comiendo nada o incluso cuando está de hecho comiendo pizza.









