Repasamos los looks triunfadores de la alfombra roja del 8M

VINIERON, VIERON Y VENCIERON

La edición de 2019 del Día de la Mujer ha dejado en España una alfombra roja repleta de propuestas sorprendentes. Seleccionamos para ti los looks más deslumbrantes que se han podido ver durante la celebración. Elecciones elegantes, unas más sobrias y otras creadas para brillar con luz propia. El gran día de las mujeres es también el gran día de la moda y esta es la mejor prueba.

Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno tiene que estar siempre a la altura de las circunstancias con su “outfit” pero esta vez ha sabido huir con audacia de la seriedad protocolaria en un contexto que, no lo olvidemos, es también una fiesta. Gran acierto, por tanto, esta cazadora Easy Fit de Cortefiel (358 euros) que, sin renunciar a la elegancia, nos dice que el mandatario es un feminista de la calle y un feminista de corazón. De ahí esa mano en el pecho, notando el órgano de la ilusión bombeando bajo una camisa azul claro de franela también de Cortefiel (88 euros) ligerita como la propuesta en su conjunto, sin concesiones al corsé institucional. Echamos de menos, eso sí, las gafas de sol Falcon, un “must” ya indisociable de su personalidad.


Pablo Casado

A simple vista, el político conservador ha sido también cauto en la elección de ese traje de Ermenegildo Zegna hecho a medida (3.450 euros). Pero ojo: la gran apuesta es la corbata morada. Gran atrevimiento para un político popular, el equivalente en Femen a sacarse los pechos. De hecho, la estridencia destaca aún más sobre la elección habitual y previsible, así que bravo por el líder de la oposición, que ha sabido demostrar que no tiene miedo a las alturas.


Albert Rivera

El líder de Ciudadanos, cómo no, ha apostado por el término medio entre la informalidad de su rival socialista -sin corbata y a lo loco- y el traje entallado de Armani (2.400 euros). Puede parecer un error ese quedarse en tierra de nadie, intentando contentar a todos, porque en el 8M lo que se premia es el arrojo, la valentía. Y entonces es cuando Rivera decide apostar por el caballo ganador con ese lazo morado en la solapa (0’50 euros en los chinos). ¡Bravo! Ese lazo es lo que marca la diferencia entre el fracaso y el triunfo del feminismo liberal.


Iñaki Gabilondo

El “feminazi” del grupo Prisa ha apostado por el look “parte de arriba del pijama” (33 euros en Abanderado) tapada por un jersey de pico oscuro casi morado de Springfield (129 euros) que dibuja en el pecho del periodista una atrevida uve de “vagina”. Porque sentirse cómodo en el feminismo no implica estar acomodado. Sutiles mensajes feminazis capaces de envolver la voz de Iñaki en el mejor papel de regalo. ¡Buen trabajo, maestro!


Carlos Herrera

¡Ojo! ¿Y esas gafas? Sus colores parecen indicar que, con otras gafas 3D, veríamos los ojos del periodista echándosenos encima hasta comernos. Consiguen incluso que nos olvidemos del albornoz de lino (30.700 euros) que apenas cubre el pecho de la estrella de la Cope. Son las gafas que nos dicen que el mundo cambia, se mueve, por mucho que Herrera sea el centro de gravedad, el músculo al que sabemos que podemos agarrarnos cuando todo se tambalea. Acojonantes esas gafas locas, Herrera, “keep up the good work!”.


Antonio Jiménez

Precioso ese color azul de una americana que le queda un poco grande, quizá como el feminismo, pero bien resuelto con una camisa perfectamente encajada, planchadita e impoluta (¿Quizá la mejor camisa del 8M?). Sin corbata, porque hoy es el día en el que incluso el gato viejo sale sin su cascabel.


Bertín Osborne

Pues va el tío y sale de casa acompañado de sus dos peludas pelotas colganderas y una chaqueta de aviador (5.800 euros) con la frase “Si no existieran habría que inventarlas” bien cosida en la solapa. Juego, set y partido.


Antonio Castelo

Ni todo el feminismo del mundo va a conseguir que nuestro compañero Castelo deje de comprar ropa en El Ganso. Hoy, sin embargo, ha tenido el detalle de dibujar en el aire un ocho de humo espeso para sumarse a las reivindicaciones de las mujeres. ¿En qué tierna nalga apagarás ese habano, Castelo?