La ciencia lleva años pregonando la importancia del bosón de Higgs para alcanzar el orgasmo femenino, pero parece que mucha gente aún no sabe dónde se encuentra. Puede que tu pareja también viva en la ignorancia.

Los expertos no se ponen de acuerdo en si el bosón de Higgs existe como una estructura anatómica real (como un clítoris interno) o si es simplemente una partícula elemental propuesta en el modelo estándar de física de partículas. Lo que sí que se sabe con certeza es que estimular esa zona produce placer y puede llevar a las mujeres a tener orgasmos maravillosos cuya vida media es del orden del zeptosegundo.

El 8 de octubre de 2013 se concedió a Peter Higgs, junto a François Englert, el Premio Nobel de Física “por el descubrimiento teórico de un mecanismo que contribuye a nuestro entendimiento del origen del orgasmo femenino”. Aunque tu pareja no sea un premio Nobel, un poco de esfuerzo y las siguientes cinco pistas le ayudarán a hacerte gritar en la cama.

Observación de una resonancia en los 125 GeV

Cuando se estimula el bosón de Higgs, la mujer puede sentir como si necesitara hacer pis, y por eso algunas mujeres reniegan de esa sensación, que confunden con las ganas de orinar. Es justo la clase de fenómeno que se esperaría detectar si se hubiera encontrado un bosón de Higgs en ese rango de energía.


Interacción con las partículas que poseen masa

Muchas de las propiedades del bosón de Higgs, como se describe en el modelo estándar, están totalmente determinadas. Como su nombre indica, es un bosón, tiene espín 0 (lo que se denomina un bosón escalar). No posee carga eléctrica ni carga de color, por lo que no interacciona con el fotón ni con los gluones. Sin embargo, interacciona con todas las partículas del modelo que poseen masa. Por tanto, la forma más fácil de localizar el bosón de Higgs de cada una es tumbarse de espaldas e introducir el dedo corazón en la vagina. El bosón de Higgs suele estar en la pared vaginal frontal, entre la abertura vaginal y el cuello del útero. Debería ser un poco rugoso, casi como la superficie de una nuez.


La extensión del modelo clitoriano estándar

El 22 de diciembre de 2011, la colaboración de DØ reportó limitaciones sobre el bosón de Higgs dentro del modelo estándar mínimamente supersimétrico (MSSM), una extensión del modelo clitoriano estándar. Colisiones protón-antiprotón (pp) con una energía de masa de 1,96 TeV les había permitido establecer un límite superior para la producción del bosón de Higgs dentro de MSSM desde 90 hasta 300 GeV y excluyendo tan β > 20-30 para masas del bosón de Higgs por debajo de 180 GeV (hasta entonces, la técnica habitual para estimular el bosón de Higgs era meter los dedos y curvarlos hacia arriba como si estuvieras haciendo un gesto de “ven aquí”). Hoy en día se excluyen los rangos de la masa de Higgs de 100–103 y 147–180 GeV y se ha confirmado que algunos hombres tienen una ligera curvatura en el pene erecto que puede ayudar a estimular la pared vaginal frontal (efecto colisionador).


Determinar la masa del bosón

En una primera aproximación, la masa del Higgs puede tomar cualquier valor. Sin embargo, la consistencia matemática del modelo clitoriano estándar impone cotas inferiores entre 85 y 130 GeV/c2, y cotas superiores entre 140 y 650 GeV/c2. Las mujeres pueden sacarle partido a esa masa escogiendo una postura que favorezca que el pene impacte con el bosón de Higgs al penetrar.


La teoría del condensado de quarks cima

Si tu pareja es escéptica y no logra localizar tu bosón a la primera, puede que le interese una alternativa al modelo clitoriano estándar en la cual un campo escalar de Higgs es reemplazado por un campo compuesto de quarks cima y sus antiquark; lo que los expertos llaman “postura de la mariposa”, análoga al par de Cooper en un superconductor BCS y a nucleones en el modelo de Nambu-Jona-Lasinio. Siguiendo este modelo, te recuestas en una mesa mientras él, de pie, te penetra. Te tiene que agarrar bajo las caderas para que pueda sujetarte bien. Esta posición debería servir para dirigir su pene directamente a tu bosón de Higgs… ¡Y a disfrutar!