Invitando a los periodistas a pasar y comer todo lo que puedan “hasta que os pongáis rollizos”, Ferran Adrià ha presentado esta mañana el nuevo proyecto en el que ha estado trabajando desde que cerrara El Bulli hace ya unos años: una tétrica casa de chocolate situada en el corazón de los bosques de l’Empordà, en Girona.

“Sí, queridos periodistas… esto es… eh… sí, eh… la fundación de El Bulli, eso es, una fundación, sí… Pasad, pasad, al fondo, queridos míos…” ha declarado el que fuera el chef más prestigioso del mundo.

La casa, situada en una zona de muy difícil acceso, está fabricada únicamente con pan de jengibre, caramelos, chocolate y piruletas gigantes que Adrià ofrece “a cualquiera que se deje caer por aquí”, en sus palabras. “Como cocinero ha sido un reto importante esta casa, me ha abierto nuevos horizontes”, explica.

“Necesitaba una casa de chocolate para atraer a niños, becarios y gente que jugará un papel esencial en los futuros proyectos culinarios de El Bulli”, ha explicado. “Un papel esencial o incluso un ingrediente, podríamos decir”.

“Necesito ingredientes raros para mis próximos proyectos culinarios… ingredientes tiernos y becarios, muchos becarios. Si tenéis becarios en vuestras redacciones, decidles que vengan al bosque a entrevistar a su amigo Ferran, sí… queridos becarios”, ha dicho.

“Gñeeeeh… jejejeje”, ha declarado el cocinero frotándose las manos.

“Gñeeeeeeeh…” ha añadido mientras veía a un periodista de la revista “Food & Wine” devorar una de las ventanas de caramelo.