
Laura Boix, pensionista de sesenta años, se sentó esta tarde en la silla de un bar en Palamós y, al tratar de levantarse para ir al servicio, se percató de que la silla se le habÃa quedado pegada al trasero al hacerle ventosa con el ano. “Es un efecto poco común pero no imposible si hablamos de una persona de nalgas prominentes y empapada en sudor. El ano hace vacÃo” explica el doctor Moré, especialista en fÃsica gerontológica. Si no se resuelve el problema mediante fuertes flatulencias, habrá que recurrir al nitrógeno seco para romper el vacÃo.