
Ãngeles Rico recibió ayer por la tarde la llamada de un agente de la Guardia Civil, que le pidió que se personara en un bar cercano a su casa para identificar el cuerpo de su marido. Hecha un mar de lágrimas, acudió al local esperando encontrar el cuerpo destrozado de su esposo. “El agente no me dijo qué habÃa pasado y yo me quedé sin palabras y no pregunté. Di por hecho que serÃa un brutal atropello” explica la mujer, que luego comprobó que su marido estaba durmiendo. “Un amigo suyo no sabÃa seguro si era él porque dormÃa boca abajo. No se le ocurrió otra cosa que llamar a la Benemérita”.