El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, que dirige el caso Plus Ultra, ha decidido citar como investigadas a las hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que deberán demostrar el «valor real» de su empresa de marketing WhatTheFav. Este hecho ha provocado una gran inquietud entre los más de 30 millones de españoles «hijos de» con empresas financiadas por sus padres y que se aprovechan de redes de contactos heredadas de sus familias. «Muchos no somos capaces de explicar a qué nos dedicamos», señala Cuca De la Cierva, hija del abogado Diego De la Cierva y CEO de De la Cierva Investments, compañía dedicada a la «gestión de fondos y cosas así, creo».
«Son personas que no han trabajado nunca y cuya supuesta actividad profesional tiene como objeto justificar operaciones financieras de sus padres, de dudosa legalidad. El asunto de Zapatero sienta un peligroso precedente y genera una lógica preocupación entre los nepobabies», señala el economista Juan Martínez-Aymerich, hijo del también economista Gabriel Martínez-Aymerich, cuyo padre es Calixto Martínez-Aymerich y cuyo abuelo, Aureliano Martínez-Aymerich, fue también economista y miembro del Círculo de Economistas, además de descendiente directo del atracador y violador en serie Juanito El Crápula.
«O sea, tía, como nos pidan que demostremos que nuestra empresa tiene valor real, o sea, me muero», comentaba en sus redes sociales Borja Pérez del Corral, propietario de la consultora AskConsulting y productor de varias películas españolas que no ha visto.
El principal problema de los «nepobabies» es que, para explicarle a un juez de dónde sale su dinero, necesitarían preguntar a sus tatarabuelos ya fallecidos. Según la consultora Díaz de León e Hijos, solo los «hijos de» que, aprovechando los contactos y el dinero de sus familias, se han dedicado a profesiones artísticas como el arte de vanguardia, la escritura o la interpretación, serían capaces de elaborar un discurso coherente sobre sus ocupaciones, pese a que también tendrían dificultades para detallar la intrincada red de contactos e influencias que propició su ascenso profesional.
«Muchos ignoran por qué la vida les sonríe; simplemente creen que el universo, o la Virgen de Fátima, conspiran para que sus sueños se cumplan», declara Pancho Laverde de la Rosa, hijo de alguien y experto en algo relacionado con cosas.









