Defendiendo que cuando hace mal tiempo “a uno se le quitan las ganas de todo”, tanto Donald Trump como el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, han confirmado esta mañana que, “con la lluvia”, no merece la pena abrir el estrecho de Ormuz, que permanecerá cerrado un día más. “En cuanto caen cuatro gotas, la gente no viene, así que no merece la pena abrirlo para cuatro botes despistados”, ha confirmado Irán.
Tanto Irán como Estados Unidos coinciden en que tal y como están las cosas, con la guerra de Irán enquistada, con la economía completamente colapsada y con una crisis energética que parece agravarse cada día, es mejor dejar el estrecho cerrado. “No es momento para experimentos”, defienden ambos países.
“Abrir o no el estrecho un lunes, con la gente todavía un poco amodorrada por el fin de semana… tampoco es tan importante”, señalan Irán y Estados Unidos. Para mediados de esta semana se espera un clima soleado pero algo de viento, lo que podría obligar a dejar el estrecho cerrado por seguridad.
Respecto a las negociaciones de paz, Irán y Estados Unidos han confirmado que, “por coherencia pero también por respeto”, no es pertinente sentarse a negociar la paz mientras haya una guerra en marcha.









