En su empeño por viajar cada verano, los españoles se alejan definitivamente de la posibilidad de comprarse una vivienda. Con un presupuesto medio por persona de 1.450 euros, un incremento del 3,6% en comparación con el año anterior, a los ciudadanos les resulta imposible ahorrar los 400.000 euros que cuesta la vivienda que necesitarían, según alertan los economistas.
“Cualquier español que esté 285 veranos ahorrando el dinero de las vacaciones podrá adquirir una vivienda sin problemas. Pero claro, queremos viajar cada verano y resulta imposible acumular el dinero que vale un inmueble”, explica la economista Esther Gromenal a El Mundo Today, muy crítica con la poca “cultura financiera” de los ciudadanos.
Los economistas critican especialmente la escasa planificación económica de los más jóvenes, que a la hora de elegir entre comprar una primera vivienda por un precio que les resulta imposible y viajar en interrail por toda Europa comiendo bocadillos, optan por lo segundo. “El café con hielo, ese sombrero que no te vas a poner nunca, el viaje en tren a la playa, el vermuteo… todo eso, multiplicado por diez mil, es el precio de un piso”, explica Gromenal.
Otro efecto negativo del gasto vacacional, según los expertos, es que todo el dinero que los españoles destinan al ocio supone «un trasvase de renta que debería ir destinado al sector inmobiliario». Afortunadamente, el auge de los pisos turísticos contribuye a compensar, al menos en parte, ese desvío de recursos financieros. “Al ser los mismos dueños, el dinero va a parar al mismo sitio, pero no deja de ser un parche”, alertan los economistas.









