Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cada vez más padres españoles optan por poner el apellido de su casero a su bebé. Gracias a esta práctica, en el futuro miles de españoles podrán heredar una vivienda. “Mi apellido es el de un arrendatario, solo le traerá deudas, pero el del casero le dará un mejor porvenir”, reconoce un padre primerizo.
Los niños que llevan el apellido del casero han aumentado un 30% en los últimos dos años. “Tampoco es que no lleve los nuestros, simplemente ponemos primero el del casero para asegurarle un buen futuro”, se defienden unos padres que han optado por esta opción. “A ver, yo me apellido Jiménez y mi mujer Losada, tampoco se va a traumatizar el niño por llevar el Godoy-Falcó delante”, comentan.
Esta tendencia ha hecho que los apellidos compuestos aumenten más de un 25% en España. “Es curioso, ahora hay muchos Aguilar-Priego, Sarasola o Espinosa viviendo en los barrios obreros”, apuntan desde el sector inmobiliario. “Que mi hijo forme parte del linaje de mi casero es un regalo que le hago para toda la vida”, insiste una madre de Vallecas. “Espero que nos lo agradezca siempre”, confiesa.
La otra tendencia que arrasa entre los españoles es no tener hijos porque no pueden permitirse una vivienda con más de una habitación. “En casa no tenemos sitio ni para los apellidos, así que los tenemos que poner en el buzón”, se sincera una pareja del barrio de Gràcia de Barcelona.









