El actual director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, se ha visto obligado a dimitir después de que un juez de Madrid haya admitido a trámite una querella contra él por un supuesto delito de agresión sexual. De esta manera, el jefe operativo de la Policía Nacional se convierte en la enésima víctima de la pandemia de denuncias falsas.
La carrera del máximo mando operativo del Cuerpo se ha visto truncada sin pruebas y ya no podrá seguir dirigiendo el departamento encargado, entre otras cosas, de proteger a las mujeres de las agresiones sexuales. Viéndose en una situación muy desequilibrada debido al poder que la izquierda radical ha dado a las mujeres, el jefe operativo de la Policía Nacional no ha tenido ni la oportunidad de defenderse.
De este modo, de la noche a la mañana, la cultura de la cancelación ha destrozado otra vida. Este es el vigésimo jefe operativo de la Policía Nacional que se queda sin trabajo en lo que va de año, debido a estas denuncias anónimas que solo buscan hacer daño. Con total probabilidad, el disgusto por este hecho hará que José Ángel se suicide, pero por supuesto nadie asociara esta nueva muerte a la violencia feminista.
Urge proteger a los hombres indefensos en cargos de máxima responsabilidad para que la lacra de las denuncias falsas no acabe por hacer que, en España, haya más jefes operativos de la Policía Nacional en la cárcel que patrullando la calle.


