Un estudio presentado esta semana por el departamento de Genética y Microbiología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) confirma la presencia de piezas de plástico en el organismo de dos de cada tres padres españoles. Zuhain Muñagorri, responsable de la investigación, advierte de que caminar descalzo en casa nos expone a pisar piezas de Lego de nuestros hijos, algo que hasta ahora solo se consideraba molesto y ligeramente doloroso. «Si alcanzan la zona de alveolo, donde hay el intercambio de gases con la sangre, pueden entrar al torrente sanguíneo y distribuirse por todo el cuerpo», alerta este experto, que urge a concienciar a la ciudadanía del peligro.
El riñón y el hígado, por su función depuradora, son los órganos más expuestos a sufrir daños por culpa de las piezas de Lego. «Algunas tomografías también han mostrado dragones enteros de Ninjago presionando áreas críticas del cerebro», detalla Muñagorri. Una vez se introduce en la planta del pie, el viaje de la pieza a través de la sangre puede tener consecuencias imprevisibles. Entre las más probables se encuentra la obstrucción de las arterias.
Se ha comprobado que algunas figuras de plástico, sobre todo las de Star Wars, tienen la capacidad de «atravesar la barrera intestinal y provocar estreñimiento crónico», reza el estudio.
Los expertos recomiendan acudir al médico si al toser expulsamos «una excavadora de plástico o un muñeco de Fortnite». Son señales compatibles con la presencia de este tipo de plásticos en nuestro organismo.
En cuanto a la prevención, las indicaciones son sencillas de entender aunque difíciles de aplicar: «Que recojan las piezas, que no las dejen por ahí tiradas. Los niños tienen que entender que nos están matando», dice Muñagorri.
































