Tras 24 horas encerradas, las gallinas españolas han empezado a dudar de que su confinamiento por el brote de gripe aviar acabe implantando el teletrabajo. Las aves asumen que, a medida que se avance con la desescalada, irán teniendo que volver a las granjas a trabajar de manera presencial como han hecho siempre.
Muchas de ellas, convencidas de que saldrán mejores, se han puesto a hacer pan en casa, aunque la mayoría ha optado por escuchar podcasts y ver The Office. Lamentablemente, un gran número de ejemplares ha enloquecido y ha empezado a comprar papel higiénico de forma compulsiva, lo que ha reducido drásticamente las reservas de este producto.
Mención aparte merecen las aves que, cada día a las ocho de la tarde, salen a la ventana a aplaudir con sus alas a los veterinarios. También hay gallos que han demostrado mucha profesionalidad y siguen cantando al amanecer, aunque estén confinados en pisos sin balcón ni ventanas. Más conflictivos son los «gallinazis», que insultan a los que se aventuran a salir a picotear al exterior.
El Ministerio de Agricultura ha recordado a todas las gallinas la importancia de mantener la distancia de seguridad, lavarse bien las patas y ponerse la mascarilla en el pico y no sujeta a las alas, como hacen algunas.










A ver si paráis de dar voz a la noticias de fakextrema izquierda woke. Investigad un poco y veréis que la gripe aviar no existe, es un invento de Billy puertas, Xichi En Pin y el Perro Xanche para poner un chis a las gallinas y tener 5G en los corrales para controlar los drones que nos fuñigarán y nos volverán, aleatoriamente, y según un algoritmo prefijado por IA, en eles, ges, tes, bes, ies y, lo que es peor, en cuesmás, que nadie sabe lo que es. El caos llega, que está llegando, que está aquí… cucú… trás…