“¡Por allí resopla!”. Esta es la frase que más está repitiendo el juez Peinado durante sus vacaciones en el mar, según fuentes cercanas, después de que se haya obsesionado, hasta el punto de perder la cabeza, con dar caza a un enorme cachalote de color blanco al que considera un enemigo personal. “No descansaré hasta apresar a ese demonio marino, pues mi destino está ya atado al suyo”, habría admitido el juez esta mañana, que ya ha pedido que se le retire el pasaporte al cetáceo para que no pueda desplazarse libremente por el océano.
El magistrado, propietario de una pequeña embarcación, está dispuesto a dejarse tragar por el océano a fin de conseguir su objetivo de apresar al enorme cachalote blanco. “Él es así, cada cierto tiempo le dan venadas con ciertos temas y nos amarga a todos las vacaciones porque se encabezona con cosas absurdas que muchas veces están por encima de sus posibilidades”, explica un familiar cercano que prefiere mantenerse en el anonimato.
“¡¡Aunque los océanos me traguen y los vientos me despedacen, seguiré su rastro!!”, habría dicho Peinado esta mañana obligando a toda su familia a adentrarse en alta mar una vez más.
Aunque todos los juristas consultados coinciden en que Peinado se está extralimitando, acosando al cachalote mediante una investigación prospectiva que queda, además, fuera de su jurisprudencia al no ser el animal una persona sujeta a derecho, no se espera que el Consejo General del Poder Judicial vaya a intervenir.









