Uniéndose a las protestas radicales de cientos de muchas personas que alrededor del planeta han vandalizado y destruido diversos coches Tesla para oponerse a la deriva ultra de Elon Musk. En concreto, el presidente estadounidense ha quemado los coches Tesla de diversos modelos que estaban aparcados delante de la Casa Blanca y que fueron un obsequio del propio Musk. El posado de Trump frente a los coches en llamas, que él mismo ha incendiado con un bidón de, en sus propias palabras, “BUENA, BUENÍSIMA GASOLINA AMERICANA”, se enmarca dentro de la escaladas de comentarios e insultos que se han lanzado ambos millonarios el uno al otro en las últimas horas.
Trump, con un patrimonio de 7.700 millones de dólares ha explicado a los periodistas congregados al acto que hay que oponerse a “LA VORACIDAD DE LOS SUPERMILLONARIOS” como Elon Musk (420.000 millones de dólares) y especialmente a su “CRECIENTE POLITIZACIÓN”, que le ha llevado incluso a “AUPAR GOBIERNOS EXTREMISTAS”.
Trump, adicto al Adderall, también ha acusado a Musk de ser adicto a la ketamina, de ser “UN HOMBRE FRÁGIL QUE SE OFENDE FÁCILMENTE Y QUE SOLO BUSCA EN LA POLÍTICA EL LUCRO PERSONAL”.










A Trump le pasa con Musk como la exmujer del Scoth-Brite, que se dan cuenta de que pueden estar sin el.