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Las nuevas neveras inteligentes obligarán a resolver el teorema de Fermat antes de coger un almendrado del congelador

“SON SEIS Y ME LLEVO UNA, ÁBRETE”, HA EXCLAMADO PAPÁ EN CALZONCILLOS ZARANDEANDO EL ELECTRODOMÉSTICO

La industria de la refrigeración ha decidido reinventarse y favorecer los buenos hábitos nutricionales entre sus clientes. Aprovechando los avances tecnológicos de los últimos años, las nuevas neveras inteligentes obligarán a resolver el teorema de Fermat antes de retirar un almendrado del congelador. “Hasta ahora, hacíamos que la puerta se pusiera muy dura después de abrirla una vez, pero la medida era insuficiente”, admiten los fabricantes.

“Puede ser el teorema de Fermat, puede ser unificar las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza o puede ser simplemente despejar la equis en una ecuación de segundo grado, todo depende del modelo y de lo que tenga dentro la nevera y esté dispuesta a proteger”, apuntan los desarrolladores de neveras inteligentes.

A partir de ahora, los propietarios de estos electrodomésticos tendrán que agilizar la mente cada vez que quieran comer algo dulce. “Cuanto más insano sea lo que quieras comer, más difícil será el requerimiento para abrirlo”, especifican los fabricantes. “En el caso de querer comer un yogur natural sin azúcar, la nevera pedirá una simple suma de dos cifras, pero si el usuario quiere unas natillas de chocolate tendrá que resolver una compleja ecuación”, aclaran. “Tal vez el hambre acabe incentivando el desarrollo de la ciencia hasta extremos nunca vistos”, apuntan los fabricantes.

La inteligencia de estos aparatos es tal que muchos niños acuden disimuladamente al colegio con la nevera para que les ayude en los exámenes. El profesorado lleva semanas en alerta y muchos institutos planean poner un detector de metales en la puerta para evitar su entrada.

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