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La aparición de un cartón de protección en el ascensor augura al menos dos meses de infierno sonoro

“YA ESTÁ AQUÍ LA GUERRA”, HA CONSTATADO UNA VECINA

La aparición de un cartón de protección en el ascensor de un edificio del barrio de Navas de Barcelona ha hecho entender a todos los vecinos de la finca que se enfrentan al menos a dos meses de infierno sonoro. Los peores augurios se han confirmado cuando los habitantes del inmueble se han despertado con el ascensor completamente forrado de protecciones de cartón. “En cualquier momento empezarán los martillazos”, declaran asustados.

La prensa ha podido saber que la presencia del cartón en el ascensor ha hecho que, en lugar de hablar de la meteorología, especialmente interesante en las últimas fechas, los vecinos hayan hablado de la necesidad de protegerse ante esta nueva amenaza que se cierne sobre ellos. “El kit de emergencias de Europa no incluye auriculares de cancelación y es un error”, ha expresado el portavoz de la comunidad. “Lo único bueno es que estamos en primavera y es más fácil pasar tiempo en la calle, lejos de los obreros”, reconoce.

Charo, la vecina del cuarto, ha constatado que “ya está aquí la guerra” nada más subir al ascensor. Los vecinos del edificio acababan de superar otra obra y apenas han gozado de tres semanas de tregua. “Muchos ya ni recordamos el color de las paredes del ascensor porque siempre están envueltas en cartón”, lamenta el presidente de la comunidad. “Se vienen días oscuros en el edificio porque, a juzgar por lo bien que han forrado el ascensor, apunta a obra larga”, añade.

En estos momentos, los vecinos de los primeros pisos, que solo utilizan las escaleras, son los únicos del edificio que viven tranquilos porque ni imaginan la que se les viene encima. “Se acabó lo de dormir hasta más allá de las ocho de la mañana”, insiste el presidente de la comunidad.

3 COMENTARIOS

  1. Jajaja, hace un par de años, personalizaron mi barrio, mi vecino de arriba, de obras, el vecino de la finca de al lado, pared con pared de obras, y , en dos de los bares dónde huía a cervecear, también de obras. Está basado en hechos reales. Ya no soy la misma. No hay suficiente psicólogo…

  2. Las obras tienen un principio y un final, los vecinos ineducados y ruidosos son omnipresentes y duran mucho más que las pilas Duracel. Luego hay otro tipo de vecinos que son los tontos, estos además de no faltar nunca en una comunidad, son eternos, pues si unos se van, otros vienen a ocupar su lugar.

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