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«Solo quería que me cortase un poco las puntas», dice la cabeza cercenada de una mujer en el suelo de una peluquería

“SÍ, SÍ, ES LO QUE QUERÍA, ME ENCANTA, SOLO ME TENGO QUE ACOSTUMBRAR”, INSISTE LA CABEZA DESDE EL SUELO

«Solo quería que me cortase un poco las puntas», ha dicho esta mañana la cabeza cercenada de una mujer en el suelo de una peluquería. Al comprobar que el peluquero se había tomado la licencia de cortar más de lo que le había pedido, la cabeza de la mujer se ha visto obligada a disimular y fingir que estaba satisfecha con el peinado.

“Igual tengo frío en el cuello sin cabeza, pero me gusta, es fresco”, ha mentido para no herir los sentimientos del peluquero. “¿Crees que esos tejidos rotos y las heridas de la piel cicatrizarán a tiempo para la boda de mi hijo?”, le ha preguntado. El peluquero le ha respondido que sí y después ha procedido a limpiar el suelo, que estaba lleno de pelo y de sangre.

Al ver que su clienta tenía dudas, el peluquero se ha interesado por su opinión. “Sí, sí, es lo que quería, me encanta, solo me tengo que acostumbrar”, ha insistido la cabeza desde el suelo. “Desde aquí abajo no se ve muy bien, si me pudieras levantar un poco…”, le ha pedido la cabeza cercenada al peluquero. En cuanto ha podido ver su cuerpo sin cabeza, la mujer ha aparentado estar encantada. “Muy moderno, pero ya me tocaba un cambio”, ha dicho.

Al acabar el horario de trabajo, y tras cobrarle 65 euros a la mujer, la prensa ha podido saber que el estilista ha cogido cinco cabezas más que tenía tiradas en el suelo y las ha lanzado al contenedor de la basura.

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