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Biólogos confirman que los tortolitos se odian y mantienen relaciones tóxicas de dependencia mutua

SE SACAN LOS OJOS

Biólogos de la Fundación Nacional de Ciencias de California han publicado esta semana los resultados de una investigación llevada a cabo durante siete años que desmiente de forma tajante los tópicos sobre los tortolitos. «La idea de que los tortolitos conviven felizmente en pareja es falsa, detrás de esas relaciones hay mucho salseo, la verdad es que se han caído muchas caretas», certifica Katy Lin, jefa del proyecto.

A partir de ahora, quien recurra a la expresión «son dos tortolitos» tendrá que ser consciente de que está describiendo una relación tóxica de mutua dependencia «donde el sentimiento de culpa es moneda de cambio, los secretos son el manto fangoso sobre el que se sostiene precariamente todo el andamiaje afectivo y la traición y el rencor condicionan absolutamente todo lo que se dice y lo que se hace», en palabras de Lin.

El estudio se basa en la observación de más de 1400 parejas de tortolitos. En todas ellas, bajo la apariencia de una relación estable, hubo infidelidades, gélida indiferencia y pasivoagresividad. «No es sana una pareja en la que el macho, que tiene mucha pluma en realidad, paga con la hembra la frustración acumulada tras años de represión y servilismo en el trabajo, comportándose como un tirano y amenazando con suicidarse cada vez que se le impone un límite», comentan los biólogos.

«Se sacan los ojos. Literalmente. Y luego disimulan ante los demás, generalmente por las crías», señala el estudio.

El informe se ha hecho público cuando se cumplen exactamente tres años del último descubrimiento relevante de la biología, que confirmó que las medias naranjas no encajan.

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