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La CNMC confirma que cualquier cosa que hagas, entre ellas estar vivo, sube la factura de la luz

QUE TE MUERAS, LA MEJOR MANERA DE PAGAR MENOS A ENDESA

Los elevados precios en los mercados mayoristas de gas y electricidad están provocando que las comercializadoras de energía incrementen sus tarifas a los consumidores finales. Con el objetivo de ofrecer transparencia de precios, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha publicado una guía esta semana para reforzar la protección de los consumidores en los contratos de electricidad y gas pero recordándote que, realmente, cualquier cosa que hagas, «ya implique usar gas o no usarlo, encender o apagar la luz e incluso simplemente estar vivo», repercute inevitablemente y para mal en la factura.

«Tanto buscar la mejor oferta energética como ignorar la factura acaba subiendo los precios, así que lo mejor es que no hagas nada», te aconseja la CNMC en la guía. Así pues, ya uses microondas en vez de vitrocerámica, ya sustituyas las bombillas por otras de bajo consumo, ya instales ventanas aislantes, ya apagues las luces del pasillo o ya, en un movimiento desesperado, desconectes por completo tu hogar de la red eléctrica e incluso decidas aislarte en las montañas para siempre, renunciando a utilizar recursos de alta tecnología, sube también el recibo eléctrico hasta un 20% o 30%.

«Reducir costes acaba disparando la inflación, por lo que tampoco es aconsejable buscar ofertas», admiten las comercializadoras. «Lo más barato es permanecer quieto intentando no pensar en nada, reduciendo el consumo de energía, alimentos, agua y oxígeno al mínimo, pero incluso eso puede tener un efecto rebote en la economía y disparar el recibo a final de mes», asegura la CNMC, pidiéndote que, por favor, renuncies a intentar reducir tus gastos, dado que «estar vivo significa generar energía y esa energía es de unas compañías determinadas a las que hay que pagar».

Intentar aligerar los recibos mensuales renunciando a la vida y muriéndote es la mejor manera de empezar a pagar menos pero tampoco es del todo aconsejable, según la guía de la CNMC, pues los servicios funerarios tienen un coste medio de 3739 euros «a lo que hay que sumar el importante gasto energético que implicaría incinerarte, si así lo desearas».

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