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«Me estaba duchando y Josep Borrell empezó a golpear la puerta del baño amenazando con apagarme el agua caliente», denuncia un hombre

BORRELL DICE QUE POR SU CULPA DEPENDEMOS DEL GAS RUSO

Manuel Fernández, un español que esta mañana estaba dándose una ducha «no especialmente larga» en su domicilio de Granada, ha denunciado ante la prensa que a medio enjabonado ha empezado a oír unos fortísimos golpes en la puerta de su lavabo y una voz exigiéndole que parara. «Abrí la puerta pensando que era algo importante y me encuentro a Josep Borrell, en el pasillo, enfadadísimo y echándome la bronca por usar tanta agua caliente», explica Fernández a la prensa.

Según dice, le ha costado diez minutos echar de su domicilio al vicepresidente de la Comisión Europea, que ha amenazado con seguir pasando cada día por su casa para vigilar que no toque el termostato. Fernández dice que Borrell le ha acusado de tener la caldera a pleno rendimiento, echando «literalmente humo» y a punto de «puto reventar».

El alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad le ha dicho a Fernández que una ducha no es «para estar ahí debajo del agua pensando en tonterías» sino una cuestión de «higiene mínima» consistente en echarse «un poquito de agua en las axilas y poco más, especialmente ahora en invierno que ni se nota».

«¡Venga gas y venga gas! ¡Coño ya!», se ha quejado Borrell, según este ciudadano que se ha visto obligado a aclararse el jabón con agua fría.

«Me ha preguntado si me creo que Europa tiene una máquina de hacer dinero para comprar gas ruso y no sé qué… Francamente, muy desagradable. No he sabido qué hacer y ahora me siento muy culpable», confiesa Fernández. Este granadino, que ha querido aprovechar la presencia de la prensa para pedir disculpas al pueblo ucraniano, a todos los europeos y a España, ha prometido ducharse con agua fría «o con una cantidad mínima de agua caliente» lo que queda de invierno.

«Ahora entiendo que yo veía agua caliente salir por la ducha y en realidad lo que había era sangre inocente derramada por mi culpa, por mi puto egoísmo y por mis ganas de estar calentito porque soy un inconsciente y una mierda de persona», ha declarado sin poder contener las lágrimas.

Josep Borrell le ha amenazado con «calentarle a hostias» si se atreve a pensar siquiera en subir un grado la calefacción.

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