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La forma más rápida que tienen los niños de conseguir una cita en el pediatra es crecer, ser adultos, sacarse la carrera de Medicina y atenderse a sí mismos

CUANDO A LOS NIÑOS ESPAÑOLES LES LLEGA EL TURNO PARA ACUDIR AL PEDIATRA SON GENERALMENTE ADULTOS

Los niños que necesiten acudir al pediatra podrán hacerlo pidiendo hora en la Seguridad Social o bien creciendo, estudiando la rama científica del bachillerato, haciéndose adultos, estudiando Medicina durante seis años, especializándose en pediatría, aprobando las pruebas para ser Médico Interno Residente y, tras un último período de cuatro años, atendiéndose finalmente a ellos mismos. «Es un proceso de unos 25 años, te ahorras dos años respecto a la lista de espera de los centros ambulatorios de Madrid», explica a los periodistas Matilde Ríos, madre de un niño con unos grados de fiebre.

Ríos, cuyo hijo tiene ahora mismo dos años, asegura que el niño tiene hora para ser atendido por el pediatra en marzo de 2048, pero cree que su hijo podría ser médico colegiado en 2047 y, finalmente, revisarse a sí mismo esa febrícula y comprobar que no es nada grave. “En cuanto él mismo sea médico, es importante que se mire esa fiebre cuanto antes”, dice la madre.

Según un informe publicado esta misma semana, la lista de espera para acudir al pediatra es tan larga que los facultativos por lo general solo atienden a adultos. “Me llegan bebés de 20 o 30 años que pidieron hora en su momento por una varicela o por un dolor de tripita”, admite la doctora Sanchís, pediatra del Centro de Salud Mirasierra.

Algunos padres, según algunos testimonios publicados recientemente en la prensa, se plantean pedir hora al pediatra antes incluso de tener bebés, lo que trae algunos problemas burocráticos pero puede ser también una vía rápida para conseguir cita antes de que su criatura alcance la adultez. «No tengo pareja y de hecho tengo catorce años, así que no me planteo por ahora ser padre, pero voy a pedir cita para el pediatra del hijo que tendré con la mujer de mis sueños, que espero conocer de aquí a diez o quince años», explica Rubén Amianto, de Segovia.

La lista de espera del pediatra no es la única que avanza con más demora de la cuenta y, de hecho, muchos enfermos terminales han entendido que la forma más rápida de lograr que la administración acepte sus solicitudes de eutanasia es esperar a morir y pedirla póstumamente.

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